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El primer autobús de hidrógeno fabricado en España circula por Madrid

El presidente de Fiat, Umberto Agnelli, entrega el prototipo financiado por la UE

El primer autobús de hidrógeno fabricado en España circula por Madrid
Cristian Werb

El presidente del grupo Fiat, Humberto Agnelli, entregó ayer al alcalde de Madrid, José María Álvarez de Manzano, las llaves del primer autobús fabricado en España que utiliza hidrógeno. El vehículo, que ayer hizo un viaje de demostración, forma parte de un programa europeo para desarrollar la aplicación del hidrógeno como combustible del transporte público, sin generar contaminación. Fiat fabricará otros tres autobuses del mismo modelo para Turín, Berlín y París. En mayo entrarán en servicio otras 30 unidades fabricadas por Mercedes para 10 ciudades europeas, entre ellas Madrid y Barcelona. La gran desventaja de este vehículo limpio es el enorme coste del hidrógeno (generación, manejo y almacenamiento).

El autobús presentado ayer es un costosísimo prototipo fabricado íntegramente en España, de acuerdo a los requerimientos de la Empresa Municipal de Transporte de Madrid, que es quien va a poner a prueba el vehículo durante un año. De este prototipo ya funciona una unidad en Turín, y a partir de 2005 se entregarán otras dos destinadas a Berlín y París. La iniciativa pertenece al programa City Cell de la Unión Europea, apoyado por 5,45 millones de euros, más una contribución de 2,6 millones de euros del Ministerio de Ciencia y Tecnología, y 320.000 euros de la Comunidad de Madrid.

El prototipo comenzará a prestar servicio regular por las calles de Madrid a finales de abril, en las mismas condiciones que el resto de autobuses. Este hecho ha condicionado su construcción. Dispone de autonomía para unos 300 kilómetros, el recorrido que suele hacer un autobús urbano durante doce horas, y su velocidad punta es de 75 kilómetros por hora. Aparte de no contaminar, su gran ventaja, y al mismo tiempo su mayor riesgo, es que es silencioso, como cualquier vehículo eléctrico. Ha costado tres años ponerlo a punto. No ha sido fácil coordinar a los fabricantes de todos los componentes de una pila de combustible para desplazar el vehículo, según Enrico Durelli, responsable del proyecto que dirige desde Génova, Italia.

Emisiones cero

Para Durelli, la ventaja de este prototipo sobre los que ha desarrollado Mercedes es que resulta más barato, porque se requiere una pila de combustible de menor potencia. Este elemento es la clave del vehículo. Una pila de combustible es como una batería que funciona mientras sea alimentada, en este caso por hidrógeno. La pila consiste en dos electrodos que revisten un electrolito. Por un electrolito entra hidrógeno y por el otro oxígeno. La reacción producida permite obtener electricidad. El proceso produce además calor y agua.

De momento no existen en el mercado pilas de hidrógeno. Hay algunos fabricantes (canadienses y estadounidenses), pero no las venden: las prestan a razón de 16.000 euros por cada kilovatio de potencia.

Las utilizadas para impulsar un autobús rondan los 300 kilovatios de potencia instalada. La mayor parte de esta energía se consume en el arranque, mientras que para circular sólo requiere 60 kilovatios, que es la potencia de la pila del combustible del modelo Irisbus de Iveco. La energía necesaria para el arranque la obtiene de unas baterías que se recargan y mantienen en los procesos de frenado, muy frecuentes en un autobús de uso urbano. Por eso este modelo es híbrido (pila de combustible, más baterías). Los 30 que fabrica Mercedes para diez ciudades europeas se alimentan exclusivamente por pilas de combustible. Carecen de baterías.

Al menor coste, según Durelli, se le añade otra ventaja. Si por cualquier circunstancia la pila de combustible tuviera una avería, las baterías le proporcionarán la energía suficiente para desplazarse hasta las cocheras desde cualquier punto de la ciudad donde se encuentre. En las cocheras, precisamente, es donde se está terminando de construir la estación de aprovisionamiento de hidrógeno, un proyecto desarrollado por Repsol-YPF y Air Liquide a partir del gas natural. Esta estación de hidrógeno será la tercera operativa de Europa, después de las existentes en Múnich y Hamburgo, y también la tercera del mundo (tras California y Osaka) en la que el hidrógeno se desarrolla in situ, según Ramón Blanco, consejero delegado de Repsol-YPF. Será inaugurada el próximo 29 de abril en las cocheras de la EMT en Fuencarral y servirá combustible también a las otras tres unidades fabricadas por Mercedes, que prestarán servicio en las principales rutas de la ciudad. El autobús Irisbus/Iveco propulsado por hidrógeno no sólo no produce ningún tipo de ruido. Su emisión contaminante es nula. Sólo desprende vapor de agua.

Junto a Agnelli y Álvarez del Manzano, a la presentación del prototipo acudió el presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardon, y el secretario general de la UGT, Cándido Méndez, entre otros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de abril de 2003