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Juan Manuel de Prada consigue el Premio Primavera con una novela sobre la culpa

'La vida invisible' resulta ganadora, y 'La otra ciudad', de Pablo Aranda Ruiz, finalista

Tiene 32 años y dos premios literarios de los gordos. Juan Manuel de Prada (Barakaldo, Vizcaya, 1970), que ya había ganado el Planeta, se llevó ayer la séptima edición del Premio Primavera, dotado con 200.000 euros y convocado por la editorial Espasa y Ámbito Cultural de El Corte Inglés. Su novela La vida invisible, "una obra sobre los infiernos de la culpa", según el autor, le ha costado quince meses de trabajo para redondear 613 folios. Se impuso a las 318 obras presentadas. La otra ciudad, de Pablo Aranda Ruiz (Málaga, 1968), fue elegida finalista.

Juan Manuel de Prada se presentó al Primavera con un seudónimo de héroe dieciochesco: El Encantado Orgulloso. Y así estaba él ayer en su casa, tan encantado como orgulloso, valga la redundancia, con la televisión de fondo al otro lado del teléfono y al filo de las 17.30, cuando se anunció el fallo en el hotel Ritz de Madrid. Le cayeron llamadas como bombas y a todos les contaba los temas de la novela, pero no la trama: "La trama me han dicho que no la desvele por el momento", se disculpaba este joven reconsagrado.

Mientras, Ramón Pernas, representante de Ámbito Cultural y miembro de un jurado en el que estaban también el crítico Ángel Basanta, los escritores Ana María Matute y Antonio Soler, y Rafael González Cortés, de Espasa, daba algunas pistas más sobre la novela y definiciones contundentes: "Es Prada al cuadrado, es Prada negra, como el jamón". También Basanta desveló cosas de la trama: "Hay dos historias que confluyen, una española y otra en Estados Unidos".

En la española, hay un escritor, Ángel Losada, que, a raíz de un viaje a Chicago, cambiará su vida. "Hay un autor, pero ésta no es una novela sobre escritores", dijo De Prada. Trata más bien sobre los pozos negros en los que bucea el alma. "De la locura, de la necesidad de redimirnos y expiar nuestras faltas", afirmó el escritor, que saltó en 1995 a la palestra con Coños, un homenaje explícito a los Senos de Ramón Gómez de la Serna. Este libro de relatos le dio vuelo y emocionó a maestros suyos como Camilo José Cela y Francisco Umbral. Este último, a raíz de la primera novela de De Prada, Las máscaras del héroe, bajada a los infiernos del Madrid artístico de principios del siglo XX, le retiró el saludo.

Luego vinieron más loas y más premios para De Prada, que se llevó con 28 años el Planeta 1997 por su novela La tempestad . Sus columnas en Abc y sus apariciones en el programa de televisión de José Luis Garci, como contertulio cinematográfico, no le han alejado de los libros, ya que ha publicado también Las esquinas del aire y Desgarrados y excéntricos, una obra en la que ha rescatado del olvido las biografías de 15 escritores extravagantes.

De Prada, muy amigo de centrar su obra en otras épocas, ha situado La vida invisible en la actualidad convulsa y no pudo empezar en fecha más indicada: "En septiembre de 2001. Cuando cayeron las Torres Gemelas", recordaba ayer. "Pero tuve que dejarla porque me puse a escribir un guión de cine, que es una nueva versión de Los últimos de Filipinas".

Para no perder el regusto del cine, precisamente la novela finalista, de Pablo Aranda Ruiz, recoge inspiraciones del celuloide, según constata el jurado: "Hay en ella rastros de películas como Los lunes al sol o Barrio", dijo Ángel Basanta. El caso es que el estilo Fernando León cala también en literatura para obras como la de este malagueño, en la que están presentes la marginalidad, la inmigración, los malos tratos y las drogas. "Es la historia de cuatro amigos jóvenes en la Málaga actual y no rehúye los temas más espinosos", aseguró el jurado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de marzo de 2003