Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
AMENAZA DE GUERRA | La contribución española

Defensa planea enviar el portaaviones al Golfo si Aznar decide participar en la guerra

El 'Príncipe de Asturias' realiza ejercicios de adiestramiento tras pasar dos meses en dique seco

España no ha comprometido todavía tropas para un eventual ataque contra Irak, según reiteró ayer Federico Trillo-Figueroa. Sin embargo, el Ministerio de Defensa está ultimando los planes de la contribución española para el momento en que José María Aznar, que políticamente se ha implicado a fondo en la crisis, decida hacerlo militarmente. De las alternativas que baraja Defensa, la preferida es el envío al golfo Pérsico del portaaviones Príncipe de Asturias. En favor de esta opción juega su gran visibilidad política, su limitado coste económico y el reducido riesgo que conlleva.

Hace tres semanas, el portaviones Príncipe de Asturias abandonó los astilleros de Cádiz tras más de dos meses de parada programada para tareas de reparación y mantenimiento. Desde entonces, está en la base de Rota, realizando salidas periódicas al mar para el adiestramiento de su tripulación. Lo primero que ha hecho han sido ejercicios con los aviones Harrier de despegue vertical, para que sus pilotos, que llevaban desde el verano sin operar desde la cubierta del buque, recuperasen la aptitud para el vuelo.

Entre el 4 y el 14 de marzo está previsto que participe en las maniobras Gruflex, de carácter nacional, junto a buques anfibios, que embarcarán un batallón de Infantería de Marina, y escoltas. Fuentes militares sostienen que el portaviones estaría listo en pocos días para zarpar hacia el Golfo si recibe la orden.

Según los planes del Ministerio de Defensa, su misión no consistiría en participar directamente en los ataques contra Irak, sino en dar protección a los buques estadounidenses y británicos implicados en la operación. Teniendo en cuenta que la amenaza aérea en el Golfo es mínima -la aviación iraquí es residual y quedaría previsiblemente neutralizada en los primeros días de conflicto- se tratará en realidad de un gesto político bajo la apariencia de participación militar.

El Gobierno español se enfrenta al problema de hacer una contribución acorde con su protagonismo en la crisis -países de mucho menor peso, como Rumania o la República Checa, han ofrecido unos 300 militares cada uno- con una disponibilidad muy limitada de medios militares, sin asumir un alto riesgo para los soldados españoles ni un elevado coste económico.

El envío del Príncipe de Asturias cumple todos estos requisitos. El portaaviones -con una veintena de aeronaves, entre Harrier y helicópteros- sería enviado encabezando un Grupo de Combate, con un buque de aprovisionamiento, el Marqués de la Ensenada, y al menos dos fragatas. Las tripulaciones superarían en total el millar de marineros.

Enseñar la bandera

Aunque el mantenimiento de esta flota a más de 4.000 kilómetros de distancia exige una financiación importante, es muy inferior a la que supondría desplegar un escuadrón de aviones de combate o un batallón de tropas de tierra. Además, navegaría por aguas internacionales, lo que evita la complicación de buscar emplazamiento sobre el terreno.

Respecto a los riesgos, aunque no pueden descartarse, también son muy inferiores a los que conlleva el envío de aviones o de tropas de Infantería. Incluso las vacunas contra el carbunco o la viruela -con severas contraindicaciones y efectos secundarios- que EE UU y Reino Unido están poniendo a sus soldados, podrían evitarse o, en caso necesario, administrarse durante la travesía.

En definitiva, según las fuentes consultadas, se trata de la fórmula ideal para que España "enseñe la bandera" y aparezca ante la comunidad internacional con un compromiso militar "fuerte" a un bajo coste. Eso es precisamente lo que quiere EE UU: un acompañamiento político que le sirva para presentarse al frente de una coalición internacional, aunque en realidad asuma en solitario el peso de la operación.

Hay otra circunstancia que favorece esta opción: en este momento, Italia -país alineado con EE UU, al igual que España- tiene en dique seco su único portaaviones, el Garibaldi, lo que ha obligado a sus pilotos a ejercitarse en el Príncipe de Asturias, en virtud de un acuerdo de colaboración entre las dos marinas, precisamente para no perder su aptitud para el vuelo.

Esta situación facilita el que España e Italia pudieran llegar a un acuerdo para que el Grupo de Combate encabezado por el portaaviones español incorporase algún buque italiano y quizá de algún otro país, como Holanda.

Hasta ahora, junto a EE UU, sólo el Reino Unido ha enviado un portaaviones al Golfo, el Ark Royal, aunque el Gobierno español no descarta que, si al final se logra un acuerdo sobre la nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, Francia acabe enviando el Charles de Gaulle, que en las últimas semanas ha realizado ejercicios en el Mediterráneo con la Sexta Flota y volverá a zarpar el 4 de marzo.

Además del envío del Príncipe de Asturias, el Ministerio de Defensa maneja otros planes de contribución naval a la operación contra Irak, como la participación con dos fragatas o dos cazaminas en una eventual flota multinacional. En esos supuestos, sin embargo, no se lograría el objetivo del Gobierno de que la presencia militar española tenga una "visibilidad" clara y su bandera resulte identificable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de febrero de 2003