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La niña nicaragüense ingresa en una clínica y los padres reclaman el aborto

Nuevo caso de violación y embarazo de una menor, de 11 años, en Costa Rica

La niña nicaragüense de nueve años, violada y embarazada en Costa Rica, ingresó ayer en una clínica de Managua, según fuentes sanitarias. En la madrugada española, los padres comunicaron que han pedido al presidente de Nicaragua que el Ministerio de Familia cese su "persecución" y que el Ministerio de Salud "designe" un centro donde se practique a la niña la interrupción del embarazo. Los padres hacen así valer su patria potestad y el resultado del dictamen médico que alerta sobre los riesgos de mantener el embarazo, frente a las posturas conservadoras y de la Iglesia.

Los padres de la pequeña nicaragüense pensaron en el aborto terapéutico desde que tuvieron conocimiento enCosta Rica del estado de su hija. Pero la Iglesia católica, representada por el cardenal de Nicaragua, Miguel Obando, y políticos conservadores como las ministras de Salud, Lucía Salvo, y de la Familia, Nathalia Barillas, se empeñaron en obstaculizar esta opción, prevista en el Código Penal. Todo ello, pese a que el dictamen médico hecho público hace dos días por una comisión nombrada por el Ministerio de Salud, hablara del grave riesgo que suponía para la menor mantener el embarazo.

Tampoco pesó para los católicos la postura de los procuradores de Derechos Humanos y de la Niñez, que apoyaban la facultad de los padres para decidir sobre el destino del embarazo. En repetidas ocasiones la ministra de la Familia intentó acoger a la niña y privar a los padres de su patria potestad. Un obispo, el auxiliar de Managua, Jorge Solórzano, ha llegado a prestarse a adoptar al niño después del parto, informa el diario La Prensa.

La polémica caló en la sociedad nicaragüense y, durante varios días, el debate inundó los medios de comunicación. Incluso llegó a la Asamblea Nacional, donde los conservadores aprovecharon el caso de la pequeña para proponer la anulación del aborto terapéutico, único supuesto previsto en el Código Penal, informa Ana María Pizarro, representante de la Red de Mujeres contra la Violencia. Tampoco pudo librarse del debate el presidente de la República de Nicaragua, Enrique Bolaños, que acabó delegando en el procurador de Derechos Humanos para decidir qué vida se debía proteger, la del feto o la de la madre, informa El Nuevo Diario.

La batalla ha ido acompañada de los extremos más insospechados. Cuando la niña abandonó hace dos días el hospital materno-infantil Fernando Vélez Paiz de Managua, después de que la comisión de médicos efectuara un dictamen sobre su estado -que equipara el riesgo de aborto y el del mantenimiento del embarazo-, los padres se encontraron con que las puertas de varios hospitales se les cerraron a cal y canto: influidos por las presiones de la Iglesia, los médicos no querían practicar el aborto.

Apoyados y acompañados permanentemente por su abogado, Sergio García Quintero, y por la secretaria ejecutiva de la Red de Mujeres contra la Violencia, Violeta Delgado, los padres encontraron ayer, según fuentes del sector sanitario, una clínica privada de la capital, Managua. Los días, tras el dictamen médico, corrían en perjuicio de la salud de la niña y más teniendo en cuenta que la pequeña se encontraba embarazada de 15 semanas, con infecciones de riñón y vaginal, hipertensión y desnutrición, además de un fuerte estrés motivado no sólo por la violación, sino por todos los episodios que se ha visto obligada a vivir.

Un segundo caso

Un nuevo caso de violación y embarazo de una niña nicaragüense, de 11 años fue denunciado el pasado miércoles en Liberia, al norte de Costa Rica, por su padre. La menor, con una gravidez de 13 a 15 semanas, fue examinada en un hospital de esa localidad. Fuentes policiales afirman que fue violada por un joven que se hospedó en su casa, informa Efe.

La pequeña vive con sus padres en el poblado de Santa Cecilia de la Cruz (Costa Rica), a pocos kilómetros de la frontera con Nicaragua. El padre presentó la denuncia nada más conocer el diagnóstico facilitado por el hospital. Según la doctora que atendió a la menor, Vanessa Montiel, su estado de salud es normal. La niña, que aseguró que quiere tener el bebé, recibirá apoyo psicológico hasta el momento en que dé a luz. Contó que fue violada por un joven nicaragüense de 22 años que pasó unos días en su casa, contratado por el padre para realizar unas tareas agrícolas. Según las sospechas policiales, el joven, conocido por el nombre de Marco, sorprendió a la niña una noche y abusó de ella en repetidas ocasiones, tras amenazarla de muerte. Ella guardó silencio hasta que se conocieron los resultados de los análisis. El violador llegó a la casa el 12 de octubre del año pasado y se marchó sin despedirse el 19 de noviembre. La policía le busca en Nicaragua.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de febrero de 2003