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AMENAZA DE GUERRA | Un pleno para las explicaciones del presidente

El Gobierno impone otro debate sin réplicas en el Congreso sobre Irak

La oposición reprocha que el PP no considere "excepcional" la situación prebélica

El Congreso de los Diputados volverá a debatir la crisis de Irak el martes. El presidente del Gobierno comparecerá a petición propia y sin posibilidad de réplica desde la oposición, pese a las críticas unánimes de ésta. "Informará sobre la reunión del Consejo Europeo", convocado excepcionalmente por la presidencia griega para el lunes, así como de las posiciones que mantenga hoy en el Consejo de Seguridad de la ONU. Como es prácticamente imposible una resolución de la ONU este fin de semana, el Gobierno no ve necesidad de debate pues considera que la situación "no es excepcional".

El segundo pleno en el Congreso de los Diputados sobre la crisis de Irak tampoco tendrá posibilidad de debate. El presidente del Gobierno, José María Aznar, se ha acogido al artículo 203 del Reglamento del Congreso para informar sobre "la situación internacional sobre la crisis de Irak" (de forma así de genérica) y sobre la cumbre extraordinaria de los Quince convocada para el lunes por la presidencia griega, precisamente para analizar las discrepancias de los socios europeos en esta cuestión.

Aunque el artículo 203.3 del Reglamento prevé la posibilidada de un "escueto" turno de réplica "en casos excepcionales", el Grupo Popular no vio ayer tal excepcionalidad, según criticaron tanto el portavoz del Grupo Socialista, Jesús Caldera, como el líder de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares.

La presidenta del Congreso, Luisa Fernanda Rudi, sí aceptó ese turno de réplica previsto en el artículo 203.3 el pasado diciembre tras la cumbre europea de Copenhague. La excepcionalidad entonces fue la crisis del Prestige, que consumió la mayor parte de las intervenciones de todos los grupos parlamentarios, toda vez que Aznar presumió de haber logrado en Europa un buen número de avances para reforzar la seguridad en la navegación de buques que transportan mercancías peligrosas como el Prestige.

"Aquí, sin embargo, el Grupo Popular ha impuesto su mayoría absoluta para negar que estemos ante una situación excepcional". Así lo transmitió el portavoz del Grupo Popular, Luis de Grandes, a los grupos de la oposición en una Junta de Portavoces que fue convocada de forma extraordinaria ayer por la tarde.

Según el análisis que comparten el Gobierno y el Grupo Popular, no sería así excepcional la posibilidad de una intervención armada en Irak; ni la crisis abierta en el seno de la OTAN por las discrepancias de Francia, Alemania y Bélgica en la forma en la que la Alianza debe garantizar la seguridad de Turquía, que se siente amenazada por la probabilidad de guerra; ni sería tampoco excepcional que dentro de la UE se hayan formado dos bloques contrapuestos -Francia y Alemania, frente a Reino Unido, España, Portugal e Italia- en la forma de entender cómo debe solucionarse esta grave crisis.

Tal y como Aznar avanzó en su primer pleno sobre Irak el pasado miércoles, el modelo que el Gobierno seguirá con milimétrica fidelidad en sus explicaciones de esta crisis quiere ser una copia exacta de las comparecencias del ex presidente del Gobierno, Felipe González, para dar cuenta de la anterior guerra de Irak.

El Ejecutivo insiste en que la situación actual no es más que la "continuidad" de aquella guerra, pues el alto el fuego que le puso fin estaba condicionado al desarme del régimen iraquí, vigilado por los inspectores de las Naciones Unidas. Esa condición del armisticio no se cumplió nunca y ése es, 12 años después, el principal argumento para esta amenaza de guerra. La gran diferencia con aquel conflicto, que el Ejecutivo ha decidido obviar, es que entonces Irak había invadido un país, Kuwait, y que ahora sólo está en grave discusión cómo debe garantizarse su desarme.

El secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Jorge Fernández, justificó el modelo de comparecencia elegido por Aznar en que, previsiblemente, no habrá conclusiones ni de la cumbre europea extraordinaria del lunes ni de la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU este fin de semana. Destacó, a cambio, la "disponibilidad permanente del Gobierno para informar puntualmente de la evolución de los acontecimientos".

Ni siquiera es previsible que en esa "información" Aznar detalle cuál va a ser su posición exacta en las siguientes reuniones que podría tener el Consejo de Seguridad de la ONU para "no maniatar al Gobierno". Aznar ha subrayado la "conveniencia" de una nueva resolución en el Consejo de Seguridad antes de poner en marcha la maquinaria de la guerra, pero ha dejado también una puerta abierta para que tal resolución no sea imprescindible.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de febrero de 2003