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Chávez negociará con Lula una ampliación del Grupo de Amigos de Venezuela

El presidente pide a los países mediadores que acepten la legitimidad del actual Gobierno

El presidente venezolano, Hugo Chávez, asumió ayer la contraofensiva diplomática para tratar de cambiar o ampliar el Grupo de Países Amigos de Venezuela, con cuya composición no está de acuerdo. Para ello anunció que partiría de urgencia a Brasilia para negociar con el promotor de la idea, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. En su mensaje anual ante la Asamblea Nacional, Chávez expresó su disconformidad con la configuración del grupo, integrado inicialmente por Estados Unidos, España, Portugal, México, Brasil y Chile.

"Si se tratara de nombrar un grupo de amigos, se quedaría pequeño este hemiciclo porque tenemos demasiados. Desde grandes países en territorio y en población, como China y Rusia, hasta países muy pequeños y pobres pero grandes en esperanza, en amor, en hermandad, como Jamaica, Cuba, Trinidad y Tobago e India", expresó Chávez, clamando por una ampliación del grupo que intentará ayudar en la búsqueda de una salida a la crisis política.

"Nos parece maravillosa la idea, pero Venezuela no acepta restricciones al grupo de sus amigos. Exigimos una primera condición principista, sagrada: que cada uno de esos países acepte que este que yo presido es un Gobierno legítimo, democrático, elegido por un pueblo libre. Venezuela no es ni será un país tutelado por nadie, es y será siempre un país capaz de resolver sus propios problemas, su propio pueblo tiene los mecanismos necesarios para solucionarlos", dijo.

"Un grupo de países que quiera ayudar a Venezuela debe hacer un esfuerzo por entender lo que pasa aquí. No pueden hacer como unos médicos que pretendan sanar a una persona por teléfono. Eso podría más bien llevar al paciente a la tumba. La idea es que cada país que quiera ayudar a Venezuela y facilitar el diálogo entre los factores políticos, sociales, etcétera, debe comprender que no se trata de dos fuerzas con el mismo nivel de legitimidad. Lo que hay es un Gobierno democrático enfrentando a unos fascistas. Con el golpismo, el terrorismo y el fascismo ni se dialoga ni se negocia, se les derrota", expresó el mandatario, recibiendo los más intensos aplausos en su larga alocución.

Chávez, en aplicación de diplomacia directa, intentará convencer a Lula para que reformule su propuesta del Grupo de Amigos y permita la incorporación de más miembros. "Si algún país, equivocando el diagnóstico, le da legitimidad a este grupo de golpistas, terroristas y fascistas, pues entonces, no me ayudes, compadre", señaló el presidente, durante una parte improvisada de su discurso, que por primera vez en el escenario interno, fue leído.

La creación del Grupo de Amigos fue celebrada por la Coordinadora Democrática, coalición de fuerzas opositoras, cuyos portavoces consideraron que sus integrantes son "amigos del país y no amigos del Gobierno, como aspiraba Chávez".

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), César Gaviria, al comentar los primeros cuestionamientos del presidente al número de miembros del grupo, explicó el jueves que la idea que prevaleció fue constituir un mecanismo práctico y operativo.

En su mensaje al Parlamento, Chávez reiteró sus ya frecuentes anuncios de que tomará medidas contra medios de comunicación social. "La batalla mediática tenemos que darla".

Mientras continúan las constantes movilizaciones en la calle, sigue en suspenso la realización del referéndum consultivo previsto para el 2 de febrero sobre una posible renuncia de Chávez. En el Tribunal Supremo se lleva a cabo una sorda confrontación entre los magistrados. Uno de ellos, Luis Martínez, ha preparado un proyecto de sentencia que suspendería la consulta como medida cautelar. Mientras tanto, el magistrado José Delgado Ocando tendría lista otra ponencia declarando que el referéndum es un derecho ciudadano, pero si gana la moción favorable a la renuncia, Chávez podrá ignorarla porque, siendo consultivo y no revocatorio, su dictamen no es vinculante.

Por otra parte, un grupo de militares, dirigido por el general Luis Acosta, incondicional de Chávez, ingresó en una fábrica de Panamco (Coca Cola) y decomisó gaseosas y cervezas. Acosta irá hoy por la cerveza. "Al pueblo le gusta y vamos a vendérsela", dijo. Frente a la empresa, manifestantes opositores fueron reprimidas cuando protestaban. Horas más tarde, el general allanó un depósito de Polar, otra marca de cerveza.

[El ex presidente del Gobierno español Felipe González se ha mostrado dispuesto a asumir una labor de mediación en Venezuela, a propuesta del secretario general de la ONU, Kofi Annan, según fuentes próximas al ex presidente socialista, informa Efe. González se reunió el pasado día 13 en Nueva York con Annan para hablar de esa mediación, que está aún condicionada a la aceptación de las partes.]

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de enero de 2003