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Bush quiere que un general de EE UU 'gobierne' en Irak

El modelo de Ejecutivo temporal está basado en el sistema utilizado en Japón en 1945

La Casa Blanca planea instalar, de forma temporal, a un general estadounidense al frente de Irak si Sadam Husein y su régimen son derribados. George W. Bush, que dispone ya del respaldo del Congreso para una acción bélica, ha empezado a considerar las alternativas políticas para gestionar la posguerra iraquí y se inclina, de momento, por el sistema utilizado en Japón tras la capitulación de 1945. En Tokio fue el general Douglas McArthur quien asumió plenos poderes. En Bagdad podría ser el general Tommy Franks, jefe de las fuerzas de EE UU en Oriente Próximo, o alguno de sus subordinados.

El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, dijo ayer que la opción del gobierno militar había sido 'considerada', pero subrayó que aún no se había tomado una decisión final y que, en cualquier caso, se contaría con la supervisión de la comunidad internacional. Añadió que, como en Japón, un elemento esencial del Irak ocupado por EE UU serían los consejos de guerra contra altos mandos civiles y militares del régimen de Sadam que hubieran cometido 'crímenes contra la humanidad'.

El proyecto de dirigir directamente el protectorado iraquí, sin constituir, al menos en una primera fase, un Gobierno local, supone un reconocimiento implícito de las dificultades que implicaría mantener unido el país tras una guerra. El 'modelo' de Afganistán, donde ni el presidente instalado por Washington, Hamid Karzai, ni el Ejército estadounidense son capaces de garantizar la paz más allá de la capital, Kabul, es considerado inservible para un país mucho mayor, más rico y más culto, como Irak, que corre además el riesgo de desintegrarse por las tensiones étnicas y religiosas entre los kurdos del norte, los shiíes del sur y la minoría suní que actualmente domina el sistema político.

El plan McArthur también margina a los grupos de la oposición a Sadam en el extranjero, a los que la Casa Blanca había dispensado últimamente muchas atenciones. Una de las opciones consideradas por Bush se basaba en la creación de un Gobierno en el exilio inspirado en el 'modelo Charles de Gaulle', el general francés que se hizo cargo del Gobierno de Francia en cuanto se retiraron las tropas alemanas. Pero la fragmentación de la oposición iraquí, con más de 80 grupos en el exterior y en el interior, y la falta de una figura carismática, parecen haber obligado a la Casa Blanca a descartar esa vía.

George W. Bush tiene planes que van mucho más allá de la destrucción de los arsenales iraquíes. A diferencia del resto del mundo, Estados Unidos quiere aprovechar la crisis causada por la supuesta posesión de armas de destrucción masiva por parte de Sadam Husein para derribar por la fuerza su régimen e implantar un Gobierno proamericano en el corazón del mundo árabe. La invasión de Irak y su posterior ocupación parecen mucho más probables después de que el Senado siguiera el ejemplo de la Cámara de Representantes y aprobara ayer de madrugada, con 77 votos a favor y 23 en contra (21 demócratas, un republicano y un independiente), una resolución que autorizaba a Bush a emplear la fuerza para obligar a Irak a cumplir las resoluciones de la ONU o para defender 'la seguridad nacional' de Estados Unidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de octubre de 2002