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La policía registra la sede del Sinn Fein en el Parlamento de Irlanda del Norte

Crisis en Irlanda del Norte por la operación dentro de una investigación sobre terrorismo

Una inesperada tormenta política estalló a las cinco de la madrugada de ayer en el tortuoso y difícil proceso de paz de Irlanda del Norte. A esa hora, la policía de la provincia inició un registro sin precedentes en las oficinas del Sinn Fein en el Parlamento autónomo, situadas en el palacio de Stormont. Dos centenares de agentes participaron en ése y otros registros. Tres activistas republicanos, incluido el responsable administrativo en Stormont, Denis Donaldson, fueron detenidos. Los unionistas aplaudieron el registro y el Sinn Fein lo calificó de ataque a la democracia.

La policía se apresuró a aclarar que el registro nada tiene que ver con el asalto, en marzo, del cuartel general de los servicios secretos en Castelreagh, del que los unionistas siempre han acusado al IRA. Pero la detención de Donaldson, que hasta el año pasado trabajó en las oficinas del Ministerio británico para Irlanda del Norte, indica que se investiga un posible espionaje del Sinn Fein al Gobierno de Londres.

La policía se incautó de diverso material informático en Stormont y en otras oficinas de los republicanos en el oeste de Belfast. También registró cinco viviendas de militantes del Sinn Fein, donde requisó diversos documentos de contenido político.

La espectacular acción policial ha llegado en otro de los muchos momentos delicados del proceso de paz, desatando una verdadera tempestad de declaraciones. El Sinn Fein lo consideró producto de las presiones de los unionistas moderados. El líder republicano, Gerry Adams, calificó la actitud de la policía de "antiproceso de paz, anti-Sinn Fein y antidemocrática".

El incidente no ayudará a mejorar el concepto político que los republicanos tienen de la policía norirlandesa. Pese a estar en el Gobierno autónomo, el Sinn Fein nunca ha reconocido como propia a la policía de la provincia y su reforma; su aceptación es, junto al proceso de desarme, uno de los puntos clave para consolidar el proceso.

El líder de los cada vez menos moderados unionistas moderados y ministro principal, David Trimble, acogió el registro y las detenciones como un triunfo. "Contemplo los acontecimientos de hoy [por ayer] como una vindicación para mí y para mis colegas por la línea firme que acordamos en la última reunión de nuestro Consejo", declaró. A mediados de septiembre, el Partido de los Unionistas del Ulster (UUP) acordó fijar el 18 de enero como fecha límite para retirarse del Gobierno de Stormont si no habían obtenido antes garantías de que el Sinn Fein no tiene relación con actividades paramilitares.

Trimble aseguró que "lo que ha ocurrido es consistente con lo que sospechaba respecto al Sinn Fein", y denunció que este partido está espiando al Gobierno británico. Los unionistas quieren que el Sinn Fein sea expulsado del Gobierno si se demuestra que han roto los acuerdos de paz.

El ministro británico para Irlanda del Norte, John Reid, prometió llevar la investigación de supuestas actividades terroristas de los grupos paramilitares hasta el final.

Londres, contundente

En declaraciones desde la sede de su ministerio, Reid afirmó que el proceso de paz "no puede basarse en la tolerancia de delitos, en particular si son delitos relacionados con el terrorismo". "En esos casos, si se presenta una denuncia y se lleva a cabo una investigación, ésta debe de llegar hasta el final, sean las que sean las consecuencias políticas".

Los unionistas acusan a los republicanos de estar detrás de los numerosos actos de violencia que se viven cada fin de semana en Belfast, aunque la policía dirige más bien sus sospechas hacia los lealistas protestantes. El partido de Trimble cree también que el IRA está relacionado con el asalto en Castelreagh y que los tres militantes del Sinn Fein detenidos en Colombia el año pasado estaban allí enviados por la dirección republicana para probar nuevo armamento del IRA.

El juicio contra estos tres militantes, detenidos en una zona controlada por la guerrilla, fue ayer pospuesto en Colombia. Pero aunque el sentido común apunta a que las denuncias están bien fundadas, es prácticamente imposible que se pruebe un vínculo entre los tres militantes del Sinn Fein y el IRA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de octubre de 2002