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La policía pide disculpas al Sinn Fein por el registro de su sede

Blair intenta salvar el amenazado proceso de paz en el Ulster

En una creciente marea de crispación, la renovada policía de Irlanda del Norte pidió ayer públicamente disculpas al Sinn Fein por 'la manera' en que realizó el registro de sus oficinas parlamentarias el viernes. Fue el único signo de distensión en un día dominado por duras declaraciones. Tony Blair empezará hoy una ronda de conversaciones y recibirá al líder de los unionistas moderados, David Trimble.

El proceso de paz afronta momentos decisivos. El registro de las oficinas del Sinn Fein en el Parlamento de Stormont y la noticia de que un topo republicano ha hecho llegar cientos de documentos confidenciales del Gobierno de Londres al Sinn Fein y su teóricamente inactivo brazo terrorista, el IRA, va a poner a los republicanos ante la disyuntiva de romper la baraja o, al contrario, dar un espaldarazo al proceso de paz.

La tensión aumentó ayer con el anuncio de los dos ministros del Partido Democrático Unionista, que encabeza el protestante ultra Ian Paisley, de que abandonarían automáticamente el Gobierno del Ulster si lo dejan los unionistas moderados de Trimble.

Hay un síntoma, no obstante, que llama al optimismo: al margen de la crispación dialéctica, nada ha pasado en Irlanda del Norte. Las manifestaciones de protesta de los republicanos han sido pacíficas, casi testimoniales, mientras los unionistas de Trimble han decidido dejar las decisiones en manos del Gobierno de Londres. Ellos se fijaron hace ya días el 18 de enero próximo para romper la baraja si el Sinn Fein no se comprometía de verdad con la paz.

Ahora es Tony Blair quien tiene que tomar decisiones. Puede, como muchos esperan, suspender la autonomía de manera temporal. O puede, pese a la presión unionista, dar una prórroga al Sinn Fein amparándose en el legalismo de que nadie es culpable hasta que lo demuestra un juez.

En cualquier caso, se vislumbra un periodo de barbecho político que los más optimistas esperan que se traduzca en una declaración del Sinn Fein a favor de la nueva policía de la provincia; la misma que el viernes se presentó con furgonetas blindadas y 200 uniformados a registrar sus oficinas y que ayer se disculpó por tanta parafernalia. La crisis puede incluso derivar en el milagro de que el IRA declare acabada la guerra. La alternativa, el retorno a las armas de verdad, es lo que sólo los más extremistas quieren. Ante esa disyuntiva, la suspensión de la autonomía puede ser el mejor argumento para que Gerry Adams y Martin McGuinnes convenzan a las bases republicanas: o la paz de verdad o la guerra otra vez. Tony Blair, que sabía desde hace más de un año lo que ocurrió en Stormont, y por tanto ha decidido destaparlo en el momento en que le ha parecido más conveniente, tiene ahora la sartén política por el mango. Hoy hablará con David Trimble. Más adelante, probablemente esta misma semana, lo hará con Gerry Adams, que ayer calificó de "teatro político" la crisis de estos días. El miércoles por la noche tendrá la cortesía de entrevistarse con su colega irlandés, Bertie Ahern.

[Un protestante resultó gravemente herido anoche en un barrio del este de Belfast, en un atentado relacionado con la guerra que enfrenta a dos grupos armados protestantes lealistas, según fuentes policiales, informa France Presse].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de octubre de 2002