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El IRA pide perdón por los cientos de víctimas civiles de sus atentados

La banda ofrece "sinceras disculpas y condolencias" a las 650 víctimas "no combatientes"

En un gesto histórico, inesperado y sin precedentes, el Ejército Republicano Irlandés (IRA) pidió ayer perdón. Perdón por los muertos y heridos, al menos los civiles, que ha provocado en 30 años de terrorismo. La organización, que ha matado a 1.800 personas, incluidos 650 civiles, ha vuelto a mostrar su absoluto compromiso con la paz al dirigirse en un sorprendente comunicado "a los muertos y heridos no combatientes provocados por nosotros". "Ofrecemos nuestras sinceras disculpas y condolencias a sus familias", añade el texto, difundido a media tarde por un diario republicano.

Las disculpas del IRA, en vísperas de que se cumpla el 30 aniversario del Viernes Sangriento, el 21 de julio de 1972, día en que estallaron en Belfast 27 bombas que provocaron nueve muertos y 130 heridos, han cogido con el paso cambiado a tirios y troyanos.

Una vez más, los republicanos han demostrado que saben utilizar los gestos políticos con tanta eficacia y capacidad de sorpresa como antes empuñaron bombas, morteros y pistolas. Su declaración tiene una importancia comparable al primer gesto de desarme, que se produjo en otoño del año pasado.

Aunque quizá con un valor añadido: el desarme no dejaba de ser el cumplimiento de un compromiso adquirido en la declaración del Viernes Santo de 1998 que acalló las armas del IRA. La declaración de ayer supone un gesto voluntario. Un gesto reclamado por algunos pero esperado por nadie. Un gesto aún más difícil y simbólico que el desarme, por lo que tiene de acto de contrición en un grupo católico.

Como los dos actos de desarme certificados hasta ahora, la declaración de ayer llega en un momento en que aumenta la presión política en Irlanda del Norte, con los protestantes moderados de David Trimble presionando a los primeros ministros británico e irlandés, Tony Blair y Bertie Ahern respectivamente, para que tomen medidas contra el Sinn Fein, el brazo político del IRA, al que consideran responsable de la creciente violencia sectaria en los barrios de Belfast.

Una vez más, los republicanos se adelantan a todos con un gesto político de inmenso calado. Y una vez más se quedan a un calculado medio camino. Las disculpas han sido parciales. Se refieren sólo a las víctimas "no combatientes". Es decir, a los civiles. Excluyen por lo tanto a los soldados británicos, a la policía de la provincia y a los terroristas de los grupos paramilitares protestantes.

Pero lanzan un cable de concordia general. "El futuro no se puede construir negando los fracasos y los errores colectivos o cerrando los ojos y los corazones al dolor de los afectados. Y eso incluye a todas las víctimas del conflicto, combatientes y no combatientes", reza el texto difundido por el diario republicano.

Las disculpas del IRA han tenido un recibimiento agridulce, aunque han sido más receptivas las familias de las víctimas civiles que los partidos políticos. "La pura y dura realidad es que yo perdí a mi hijo y que él no tenía que haber muerto y que nada de lo que se diga o haga va a cambiar eso", declaró Colin Parry, cuyo hijo Tim murió cuando tenía 12 años, al estallar una bomba del IRA en 1993 en Warrington. "Pero", añadió por encima de su amargura, "en el contexto de Irlanda del Norte, cualquier cosa que ayude a levantar la confianza y que signifique un avance del proceso de paz tiene que ser bienvenida, y a ese nivel yo le doy la bienvenida". "Estoy absolutamente abrumado por la declaración", afirmó Tom Donnelly, cuya hermana murió el Viernes Sangriento. "Este año es el 30 aniversario del peor año de los disturbios. Esta declaración me llena de esperanza", añadió.

Los políticos prefirieron asumir sus roles habituales. El ministro británico para Irlanda del Norte, John Reid, le dio una bienvenida mesuradamente calurosa y aseguró que Londres no tenía conocimiento previo de la declaración. Alex Maskey, el primer militante del Sinn Fein que alcanza la alcaldía de Belfast, aseguró que "esa disculpa y condolencia es un paso muy, muy valioso".

Violaciones del alto el fuego

Mark Durkan, líder de los católicos moderados del SDLP, declaró: "Si las víctimas consideran que es una declaración del IRA a las víctimas, le darán la bienvenida. Si creen que es una declaración del IRA dirigida al IRA no obtendrán ningún consuelo en ella". "No es que haya habido algunos errores en la campaña del IRA, es que toda ella fue un error", añadió.

El unionista moderado David Trimble consideró "muy significativo que esta declaración no diga nada de la violencia reciente en la que ha estado envuelto el IRA ni sobre cuál va a ser su conducta en el futuro" y advirtió que si el Gobierno se escuda en ella para no castigar las violaciones del alto el fuego "se va a crear una situación muy peligrosa". Para el partido de Trimble -el UUP, una fuerza clave en Irlanda del Norte-, "no es una declaración de simpatía lo que los Unionistas del Ulster esperan del IRA, sino la seguridad de que la guerra ha terminado".

Peter Robinson, número dos del partido protestante del radical reverendo Iain Pasley, se desmarcó abiertamente al juzgar que "huele" a componenda con el primer ministro Blair. En cambio David Ervine, líder de un partido vinculado a la muy radical Fuerza de los Voluntarios del Ulster, expresó su "esperanza de que sea el anuncio de una nueva actitud".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de julio de 2002