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Bush: 'Sadam es el tipo que intentó matar a mi papá'

El presidente de EE UU suaviza el proyecto de resolución que presentará al Congreso

George W. Bush hizo ayer un nuevo esfuerzo para atraerse a los congresistas demócratas y presentó un nuevo borrador de resolución sobre Irak, más limitado que el anterior y más vinculado a las decisiones de la ONU. Washington también empezó a negociar con Francia y Rusia un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad que daría a Sadam Husein un plazo de 15 días para cumplir todas las exigencias de desarme.

Bush insistió en que era urgente acabar con el 'peligro' de Husein: 'Después de todo', dijo, 'ése es el tipo que intentó matar a mi papá'. Bush ya había mencionado en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, el pasado 12 de septiembre, un supuesto plan para asesinar a George Bush padre en Kuwait, durante una visita que realizó al emirato cuando ya no ocupaba la presidencia.

El plan, presuntamente organizado desde Bagdad, nunca se concretó. Ante la ONU, Bush se refirió a su padre como 'un antiguo presidente de Estados Unidos'. El jueves por la noche, durante un acto electoral en Houston (Tejas), y ante una audiencia entusiasta, esgrimió de nuevo el asunto: 'No hay ninguna duda de que odia a los estadounidenses. Después de todo, ése es el tipo que intentó matar a mi papá'. George Bush padre era presidente de Estados Unidos durante la guerra del Golfo, en 1991.

Pero la continua agitación presidencial a favor de la guerra contra Irak no ha logrado vencer aún las resistencias de numerosos demócratas. El senador Edward Kennedy declaró ayer que la Casa Blanca no había explicado con claridad por qué resultaba tan urgente ir a la guerra, y opinó que las armas sólo podían utilizarse como 'último recurso'. Kennedy dijo que lo prioritario era que se reanudaran las inspecciones en Irak para verificar el desarme, y expresó reparos sobre la conveniencia de una operación militar que tendría un alto coste 'en sangre y dinero' y que, de ser lanzada en solitario por Estados Unidos, obligaría a relajar la guerra antiterrorista contra Al Qaeda.

El ex presidente Bill Clinton, en África para reclamar más fondos para la lucha contra el sida, terció en el debate político estadounidense para señalar que una posible guerra contra Irak no implicaba necesariamente bajar la guardia frente a Al Qaeda. 'Creo que podemos caminar y mascar chicle al mismo tiempo', afirmó. Pero Clinton insistió en la conveniencia de que Estados Unidos contara en todo momento con el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU al articular su estrategia para acabar con la supuesta amenaza representada por Sadam Husein.

El respaldo de la ONU seguía ayer sin conseguirse. Estados Unidos y el Reino Unido empezaron a negociar con Francia y Rusia un borrador de resolución que el secretario de Estado, Colin Powell, calificó de 'duro', y en el que, según fuentes diplomáticas, se concedía al Gobierno iraquí un plazo de 15 días para cumplir todas las resoluciones anteriores del Consejo de Seguridad, referidas al trabajo de los inspectores y a la obligación de desarmarse. 'Aún falta mucho para alcanzar un acuerdo', admitió Powell ante una comisión del Senado.

También parecía faltar bastante, una semana al menos, para que se alcanzara un acuerdo sobre la otra resolución, la que Bush pide a las dos cámaras del Congreso. La Casa Blanca envió al Capitolio un nuevo texto que suavizaba el anterior borrador. Ya no se pedía autorización para 'restaurar la paz y la seguridad internacionales en la región', cosa que alarmaba a los demócratas porque permitía ampliar las operaciones bélicas más allá de Irak. Bush se mostró dispuesto a avisar al Senado y a la Cámara de Representantes antes de dar la orden de ataque, y a comparecer ante las dos cámaras en sesión conjunta cada tres meses para informar sobre el desarrollo de la crisis. En el nuevo texto, la Casa Blanca centraba sus objetivos en obligar a Irak a cumplir las resoluciones de la ONU y 'defender la seguridad de Estados Unidos'. El líder de la mayoría demócrata del Senado, Tom Daschle, comentó que se había avanzado 'bastante', pero precisó que se tardaría todavía al menos una semana en alcanzar un consenso que permitiera votar la resolución.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de septiembre de 2002