Empresas e intermediarios venden olivos milenarios españoles al extranjero

Un vacío legal permite el comercio de estos árboles, cuyo destino son mansiones y jardines

El comercio de olivos milenarios en España (algunos de hasta 2.500 años), sobre los que no pesa ninguna norma que los proteja, se ha convertido en una actividad que alcanza a decenas de empresas y particulares, hasta el punto de amenazar con un auténtico expolio de este patrimonio natural, como está sucediendo en Castellón. La prohibición de su venta en Francia e Italia ha abierto, además, la vía de su exportación. 'Parece que se ha despertado una voracidad comercial y convendría impulsar una regulación', manifestó el secretario general técnico de Agricultura de Andalucía, Luis Rallo.

Desde que Francia e Italia decidieran hace poco más de un año proteger a estos ancianos gigantes y prohibieran arrancarlos en su territorio, la atención se ha dirigido a España, donde no existe norma que los proteja ni un catálogo de los ejemplares más valiosos. Un ejemplo claro de este hecho es Castellón, que cuenta con unos 500 ejemplares milenarios, en su gran mayoría, de modestos agricultores y ganaderos. Muchos de estos agricultores venden olivos de más de mil años a un precio atractivo, que puede llegar en algunos casos a los 12.000 euros, pero que en realidad es 10 veces inferior al precio que finalmente paga el destinatario.

Al comercio también contribuyen algunos vecinos, que por una comisión de 30 o 60 euros realizan un inventario de los árboles más antiguos, con su localización exacta y la medida de su perímetro, que resulta clave para conocer la edad. Después llega el turno de los intermediarios que adquieren los árboles por un precio medio de 2.500 euros. El mercado es extenso. Algunos olivos van a parar a jardines municipales o rotondas, pero el destino de los más antiguos suele ser el patio de lujosas propiedades privadas en la Costa Azul, el sur francés e Italia, y también de Bélgica, Suiza, el principado de Mónaco, además de otros lugares de España.

Esta práctica no es exclusiva de la Comunidad Valenciana, a la vista de la proliferación de empresas y particulares que ofrecen olivos centenarios y milenarios. No existe ninguna regulación que proteja estos árboles por parte del Ministerio de Medio Ambiente, quien elaboró recientemente un catálogo de árboles singulares, donde no constaba olivo alguno. Tampoco existe registro de los más antiguos (que habitualmente alcanzan nueve metros de perímetro en copa, y sus raíces foiorman un tocón de más xde seis m,etros de diámetro y dos de profundidad)..

Hacerse con olivo milenario, no es nada complicado. Empresas y particulares lo ofrecen por diversas fórmulas, entre ellas a través de Internet. Una empresa denominada Olivocentenario.com se creó en Jaén a tal efecto. 'Los ejemplares que le ofrecemos', dice su publicidad, 'tienen una edad aproximada de 250 años, aunque existen en la actualidad (Mallorca) ejemplares que superan los 2.500 años'. La empresa tiene apenas un año de antigüedad y su gerente, Nicolás Serrano, explica que 'entre otras cosas es una forma de salvarle la vida a estos árboles, porque muchos acaban sirviendo de leña. Un olivo centenario puede costar unos 400 euros en origen, luego hay que incluirle una serie de gastos, como es el del transporte'.

A través de la red es relativamente sencillo dar con numerosos anuncios que ofrecen ejemplares desde distintos puntos de España. Una empresa de Alicante (Viveros El Malagueta) ofrece 'olivos milenarios de hasta ocho metros de perímetro'. Otra de Barcelona anunciaba hace unos meses que se vendían '500 olivos de más de 500 años de antigüedad. Ideales para ornamentación. Por lote entero o por partidas'. Un empleado de esta empresa informó que dichos olivos, radicados en Jaén, 'se vendieron todos hace unos meses', pero no pudo especificar su precio. Ello sin contar los viveros, que también entran en este negocio.

Saber cuántos olivos milenarios hay en nuestro suelo o cuáles son los más valiosos es ahora mismo tarea imposible. No existe un catálogo de este tipo, ni siquiera a través de alguna asociación privada. 'Se sabe de algún olivo singular que ha sido adquirido por algún ayuntamiento para plantarlo en una plaza', recuerda Luis Rallo, 'pero no hay tal catálogo'.

'El último inventario del olivar data de 1986', explica Luis Rallo, 'y por entonces podría calcularse que en España había unos 300 millones de olivos. ¿Cuántos de estos tienen el carácter de centenarios? Pues puede calcularse, a ojo, que unos dos millones. Claro está de más de 500 años o que superen el milenio es otra cosa. Baleares, zonas de Tarragona, en el Maestrazgo y en algunos lugares de Córdoba y Jaén es donde he visto mayor aglomeración de estos ejemplares. Pero esto que está pasando debería servirnos de alerta a las autoridades e impulsar que se cree una normalización de la autorización para el arranque de estos ejemplares'.

Olivo trasplantado a una plaza pública de La Vall D'Uixó (Castellón).
Olivo trasplantado a una plaza pública de La Vall D'Uixó (Castellón).ÁNGEL SÁNCHEZ

Un buen negocio

Los intermediarios que adquieren olivos milenarios, por precios que alcanzan los 12.000 euros (dos millones de pesetas) en Castellón y multiplican por 15 o por 20 su valor en la venta final no se esconden. "Todo es legal, no hay nada prohibido y de momento nadie dice nada, nadie hace preguntas", contesta Miguel Sala, propietario de la empresa Vostres Viveros. Desde la carretera N-340 entre Vinarós y el límite de la provincia de Tarragona se observa su empresa, situada junto al arcén. Al pasar se divisan numerosos olivos, entre ellos, unos diez de más de 1.000 años de antigüedad. "Se venden muy bien", manifiesta convencido y no muestra ningún recato en afirmar que ha vendido olivos milenarios para "la Costa Azul en Francia, Mónaco, Italia, Granada, Cataluña y Jaén". No hace mucho compró "50 a un agricultor" a toca teja "de unos 700 años" y al poco vendió "16 de golpe para el Ayuntamiento de Salou". Miguel Sala distingue en su "sector" a los "viveristas" de los "piratas". Entre estos últimos sitúa a aquellos que "compran, pagan, venden y cobran" sin importarles "dónde van y qué se hace con los olivos". Preguntado respecto a si considera que este tipo de actuaciones contribuyen a expoliar el patrimonio de la comarca, el "viverista" declara que "es mucho mejor transplantarlos a algún jardín que hacer astillas con ellos para leña".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 04 de julio de 2002.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50