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INFORME DE LA ONU SOBRE EL SIDA

El VIH reduce a 42 años la esperanza de vida en el África subsahariana

Cuatro países de la zona, la más castigada del mundo, tienen el 30% de los adultos infectados

El África subsahariana, con 28,5 millones de afectados por el sida (el 70% de los casos del mundo) es la zona más golpeada por la pandemia. El informe de la ONU revela que en esta zona, donde se registra el 80% de las muertes del mundo, el sida ha dejado 11 millones de huérfanos, la esperanza de vida se ha reducido en 15 años (ahora ronda los 42 años) y ya hay cuatro países (Botsuana, Zimbabue, Suazilanda y Lesoto) con más del 30% de la población adulta afectada por la enfermedad. Pese a estas dramáticas cifras, sólo 30.000 personas tienen acceso a los fármacos antirretrovirales.

Antes de 2020, morirán de sida 55 millones de africanos. Botsuana tiene un 38,8% de seropositivos; Zimbabue, 33,7%, Suazilanda, 33,4%, Lesoto, 31%, Namibia, 22,5%, Zambia, 21,5%; y Suráfrica, 20,1%. Las mujeres son el 58% de la población contagiada. La pandemia ha borrado de un plumazo el desarrollo económico de los últimos 50 años. El tejido social y familiar se ha visto gravemente alterado, con 11 millones de niños huérfanos y abuelos a cargo del hogar que no se ven con fuerzas para enviar a los pequeños a la escuela.

Además, las paupérrimas economías no pueden costear los tratamientos. En África, el sida no sólo es una enfermedad, sino un problema de pobreza y de tabúes culturales y sólo puede tener una solución global. La pobreza es el factor principal y, por un inevitable círculo vicioso, también se convierte en la principal consecuencia. Cerca de 1.200 millones de personas viven con menos de un euro al día, la mayoría de ellos en África. Ése es el coste del tratamiento más barato. En más de 30 países africanos la renta per cápita ha caído desde los años ochenta. El informe de Onusida recuerda que el mundo industrializado contribuye a mantener esa situación porque no abre sus mercados y gasta (en 2002) más de 300.000 millones de euros en subsidiar su desarrollada agricultura.

En 2010 la pandemia podría acabar con el 25% de la población activa en el África más afectada. La muerte de 7 millones de granjeros ha hundido la producción y acentuado los riegos de hambruna. En Burkina Faso, el 25% de las familias rurales ya no puede cultivar por falta de mano de obra. En términos macroeconómicos, los países con un 20% más de seropositivos pierden una media del 2,6% del PIB. En Zambia el 65% de los hogares donde la madre ha muerto se han disuelto. Si el que muere es el padre se pierde más del 50% de los ingresos, como en Costa de Marfil. En Tanzania, las familias gastan más en funerales que en fármacos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de julio de 2002