Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un grupo de generales de Venezuela exige la renuncia de Chávez

Al menos 11 muertos y casi un centenar de heridos en el tercer día de huelga general

La protesta pacífica contra el presidente Hugo Chávez , que lanzó a las calles de Caracas a unos 600.000 venezolanos, finalizó de forma sangrienta. Los enfrentamientos entre manifestantes y grupos armados oficialistas y miembros de la Guardia Nacional ocasionaron al menos 11 muertos y casi un centenar de heridos, muchos de ellos presentaban impactos de bala, según fuentes hospitalarias. Poco después, un grupo de generales de la Fuerza Armada Nacional, encabezados por el almirante Héctor Ramírez, se pronunció contra Chávez y rechazó obediencia a la cúpula militar.

Los generales comenzaron a leer un comunicado por televisión en el que calificaron de "antidemocrática" la conducta de Chávez. "La Constitución nos obliga a evitar más derramamiento de sangre y esa obligación pasa por la salida pacifica del presidente y la sustitución de alto mando", rezaba el manifiesto, cuya transmisión fue interrumpida.

Poco antes, el general Guaicaipuro Lameda, ex presidente de Petróleos de Venezuela, responsabilizó a Hugo Chávez y a los militares de haber reprimido con fuego a los manifestantes. En parecidos términos se expresó el alcalde de Caracas, Alfredo Peña, al hacer un primer recuento de víctimas. Peña responsabilizó al Gobierno de la "matanza".

Entre los heridos se encuentra el gobernador de Miranda, Enrique Mendoza, que fue hospitalizado por los gases lacrimógenos. Las imágenes de los enfrentamientos no pudieron transmitirse porque el presidente Chávez cortó las emisiones de las televisiones y radios privadas de todo el país a las que sólo se permitió transmitir la alocución del presidente a la nación. Se esperaba el anuncio del estado de emergencia y el toque de queda, pero Chávez no pronunció ninguna noticia relevante.

La marcha opositora, que había congregado unas 600.000 personas, según calculó el contralmirante disidente Carlos Molina Tamayo, se dirigió al palacio de Miraflores para pedir masivamente la dimisión de Chávez, en donde se enfrentó con los grupos armados oficialistas, policías y militares. La marcha multitudinaria, en este tercer día de huelga indefinida, recorrió las principales calles de Caracas bajo un sol inclemente y cantando consignas como "se va, se va..." o "ni un paso atrás y ni un día más". Al son de las cacerolas, los manifestantes caminaron desde el parque del Este hasta la sede de Petróleos de Venezuela (PDVSA), donde los dirigentes sindicales y empresariales pronunciaron sus discursos, para avanzar luego hasta Miraflores. Fue al llegar a Miraflores cuando se produjo el enfrentamiento.

El presidente de la patronal Fedecámaras, Pedro Carmona, dijo que todos los sectores sociales, incluidas las universidades, se habían sumado a la protesta de los trabajadores. "Solicito en nombre del pueblo venezolano la dimisión de Chávez", dijo. "Por primera vez pedimos la renuncia del presidente Chávez porque ha sido incapaz de conducir por un camino cierto al país, de reunificar a los venezolanos. Por el contrario, los ha dividido", dijo el jefe de los empresarios al proponer que la marcha continuase hasta el mismo palacio de Gobierno para sacar a Chávez.

Carlos Ortega, presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), también se unió al clamor popular de la dimisión presidencial. Dijo que la huelga se mantendrá indefinidamente hasta sus últimas consecuencias, es decir, o cumple con las demandas o el presidente se retira del Gobierno.

A mediodía, el alto mando militar venezolano anunciaba, en un mensaje a todo el país, que el presidente se mantenía en el poder y el inspector general de la Fuerza Armada Nacional, general Lucas Rincón, desmentía en otro breve mensaje radiotelevisado que Chávez estuviese detenido en un acuartelamiento militar.

Manuel Cova, secretario general de la central sindical, dijo: "Si hoy (ayer) no se va Chávez, le quedan pocas horas para retirarse". Señaló que las manifestaciones populares no sólo se estaban produciendo en Caracas, sino en las principales ciudades del país, en las que también piden la salida del mandatario. "Estas marchas multitudinarias demuestran que la fuerza popular para sacar a Chávez es irreversible. El presidente debería ahorrarnos tiempo y dificultades, y dimitir. Este pueblo lo apoyó para subirlo al poder, pero lo defraudó y dejó de apoyarlo. El único culpable de lo que está ocurriendo es Chávez", dijo Cova.

La situación de desabastecimiento de combustible se hará crítica en las próximas horas. Refinerías como El Palito, en el centro del país, Amuay y Cardón, ambas en el noroeste de Venezuela, están operando a su mínima capacidad. El general Lameda, que fue destituido del cargo de presidente de PDVSA por criticar al Gobierno en febrero pasado, dijo que la protesta de los trabajadores petroleros ha afectado a las exportaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de abril de 2002