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La Mesa Antipiratería exige una reacción contundente de la UE frente al fraude

Michel Rocard propone en la Eurocámara una definición política y más actuación policial

Representantes de la Mesa Antipiratería intervinieron ayer en Bruselas ante la Comisión de Cultura del Parlamento Europeo para exigir una rápida y contundente reacción de los Gobiernos y de las instituciones europeas para combatir una creciente práctica delictiva, que sólo el año pasado causó unas pérdidas de 850 millones de euros a la industria cultural española. El presidente de la Comisión, el ex primer ministro francés Michel Rocard, apostó por una definición jurídica de ese delito y por una implicación policial más amplia en toda la UE para afrontar el fenómeno.

Luis Mendo, miembro de la junta de la Academia de las Artes y las Ciencias de la Música, señaló en su intervención que el 30% de los 80 millones de discos musicales vendidos en España en 2001 fueron piratas, lo que supuso un fraude fiscal de 48 millones de euros. Pero agregó que ese mercado delictivo afecta también desde hace tiempo a libros o programas informáticos ('dos de cada tres se venden fuera de control') y está provocando 'un estrangulamiento gravísimo' del sector. Los DVD y la industria cinematográfica, auguró, serán las próximas víctimas.

En líneas similares se expresaron el director de cine Manuel Gutiérrez Aragón, presidente de la Federación Europea de Realizadores y Autores, y Juan Palomino, de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Gutiérrez Aragón advirtió que la piratería no es 'un asunto de pobres inmigrantes que venden discos en una esquina', sino de 'redes mafiosas bien organizadas' que tienen plantas de discos ópticos en casi todos los países de la UE, además de las 700 existentes en Extremo Oriente o Europa del Este. Palomino pidió soluciones de tipo 'legislativo, fiscal, preventivo y educativo' porque, como repitió, 'la UE debe actuar de forma inmediata'.

El problema 'crece en progresión geométrica', mientras las posibles soluciones técnicas e industriales surgen 'en progresión aritmética', como apuntó Miguel Gil, director de Relaciones Corporativas del Grupo PRISA, quien destacó que ante semejante fenómeno se reacciona 'con laxitud', pese a que tales delitos ya están provocando incluso recortes de plantillas y de artistas en multinacionales como la británica EMI. 'Hay que atacarlo como lo que es, un fenómeno delictivo en el que se dan cita redes mafiosas internacionales'. 'O actuamos ahora', añadió, 'o estaremos ante una realidad cultural desertificada y un entorno empobrecido'.

Michel Rocard hizo hincapié en la necesidad de que la policía de toda Europa se involucre en la persecución de este delito, mientras Jean-Michel Baer, director adjunto para asuntos audiovisuales de la Comisión Europea, anunció que el comisario de Mercado Interior, Fritz Bolkestein, presentará pronto medidas legales 'para el control y represión' de la piratería, porque 'la creación, la creatividad, tienen un precio, no son gratuitas'.

Sanciones penales

Eso era lo que querían escuchar los representantes de la Mesa Antipiratería, que consideran 'fundamental' que haya 'sanciones penales' contra lo que consideran 'un delito' y no un fenómeno que pueda quedar relegado a la jurisdicción civil. Varios de los participantes solicitaron que, como primera medida, se cree en la UE un Observatorio Europeo sobre la piratería, una iniciativa apoyada por el eurodiputado socialista español Pedro Aparicio. La socialista británica Barbara O'Toole o la alemana Doris Pack, del Partido Popular Europeo, coincidieron en que, más que un observatorio para recabar datos que ya se conocen, es preciso actuar y colaborar entre todos los Estados de la UE. 'Les vamos a apoyar en sus objetivos', insistió Pack.

Los representantes de la Mesa Antipiratería también pidieron ante el Parlamento que, antes de que se incorporen a la UE los actuales 13 países candidatos, se les exija tener aprobadas unas legislaciones adecuadas para luchar contra la piratería. Además, la Mesa trasladó ayer a Bruselas otras solicitudes como la difusión de un manifiesto en los 15 Estados de la Unión para sensibilizar a las opiniones públicas, la creación de un programa europeo para desarrollar nuevos sistemas anticopia de alta tecnología, armonización de las normas comunitarias sobre derechos de propiedad intelectual, mejora de los controles aduaneros para impedir el tráfico de soportes piratas y fijación de sanciones disuasorias.

Al término de la sesión, la SGAE difundió un documento en el que señala que los grandes beneficiados de la piratería son las redes organizadas que generan economías sumergidas y otros delitos, mientras se engaña a los consumidores y al fisco, a la vez que se empobrece la cultura de un país. Según la SGAE, en 2000 se vendieron 1.850 millones de copias piratas en el mundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de marzo de 2002