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Dos jóvenes mueren en Málaga tras tomar 'éxtasis' en una fiesta multitudinaria

La Cruz Roja asistió a una veintena de asistentes a la celebración en el Palacio de los Deportes

Dos jóvenes, uno de 19 y otro de 20, fallecieron entre la madrugada del domingo y ayer por la noche tras haber consumido éxtasis durante una fiesta de música electrónica celebrada en el Palacio de los Deportes de Málaga. Un tercer joven, de 21 años, y una chica, de 16, necesitaron ser hospitalizados, aunque ya han recibido el alta. Según fuentes de la investigación, en la fiesta se produjo un 'enorme consumo de drogas de diseño'. El padre de Iván García, el fallecido de 19 años, ha anunciado que denunciará lo ocurrido. Este joven también tomó supuestamente LSD.

Iván García Aranda había viajado desde Huelva para asistir a la fiesta. Sobre la una de la madrugada del domingo se sintió mal y comenzó a tener convulsiones. Con más de 200 pulsaciones por minuto, el triple de lo normal, fue trasladado al Hospital Clínico de Málaga, pero los médicos no pudieron salvarle la vida. Falleció sobre las tres de la mañana.

Su padre, Juan García, dijo a la cadena SER que Iván 'cayó fulminado' en el lugar donde se estaba celebrando la fiesta. 'Mi hijo estaba sano como una pera y en tres o cuatro horas tenía el interior del cuerpo destruido, le salía sangre por todos sitios', aseguró. Un portavoz del hospital apuntó que el joven sufrió un 'fallo multiorgánico irreversible'. Fuentes cercanas a la investigación señalaron que Iván, además de haber tomado éxtasis, consumió supuestamente LSD y abundante alcohol.

García anunció que presentará una denuncia para que se esclarezcan las circunstantas del fallecimiento y para que se depuren responsabilidades, 'porque lo de mi hijo ha sido un asesinato'. El domingo se le practicó la autopsia al fallecido. Los resultados no se conocerán hasta dentro de unos días. El caso ha motivado la apertura de una investigación judicial y otra policial.

Ayer, sobre las 21.30 murió José Joaquín Fernández, de 20 años. El parte dado por el hospital Clínico apunta que falleció a causa de un 'fracaso multiorgánico sin respuesta a tratamiento alguno'. Su padre, Antonio, antes de conocer el desenlace ya sabía que su hijo no tenía esperanzas: 'Lo han matado, lo han reventado por dentro. ¿No hay autoridades que controlen estas cosas?' se preguntaba impotente.

Los voluntarios de Cruz Roja que trabajaron en la fiesta atendieron a unos 20 jóvenes de entre 15 y 25 años con síntomas de haber tomado drogas de diseño. De acuerdo su testimonio, los chavales de más edad dijeron que habían comprado las pastillas, mientras que los más jóvenes comentaron que se las dieron.

Drogas de diseño

Según las primeras pesquisas, durante la fiesta se produjo un 'enorme consumo de drogas de diseño'. El portavoz del hospital apuntó que todos los chavales llegaron con síntomas similares -irritabilidad, intoxicación, náuseas y vómitos- provocados 'supuestamente por [el consumo de] éxtasis'. Pero los médicos no sabían con certeza la composición de la sustancia ingerida por lo que se tomaron muestras de sangre y orina de ambos jóvenes para su análisis en los Institutos de Toxicología de Sevilla y Madrid.

El éxtasis, un derivado de la anfetamina, produce un aumento de neurotransmisores en el sistema nervioso. 'Principalmente de serotonina, noradrenalina y dopamina', según el catedrático de Farmacología de la Universidad de Granada Antonio Zarzuelo. 'Elimina la sensación de fatiga y estimula el sistema cardiovascular. Como además se consume con calor y bailando, se suda mucho. Al perder líquido, el corazón tiene que ir más deprisa. Todo junto puede llevar a un fallo cardiaco', añade este experto.

Zarzuelo asegura que entre los principales problemas del éxtasis está que 'nunca se puede saber la cantidad que se toma'. En 2001, el Instituto de Toxicología de Madrid analizó 4.100 pastillas: 3.585 llevaban éxtasis. El 80% en dosis entre 80 y 105 miligramos. La que menos, 30; la que más, 134. 'Un día se toman tres y al día siguiente tres pastillas suponen una dosis cuatro veces mayor', explica Zarzuelo.

Otro joven, de 21 años, recibió el alta ayer al mediodía. Una menor, de 16 años, también tuvo que ser ingresada, pero aparentemente fue dada de alta enseguida porque los hospitales no la tenían ayer entre sus pacientes.

Uno de los organizadores, Daniel Moreno, lamentó los hechos. Detalló que hubo 116 vigilantes encargados de la seguridad y que la fiesta contaba con todos los permisos. 'Las drogas las compraron fuera', aseguró. Según un comunicado remitido a los medios, los trabajadores de la fiesta 'cumplieron con su obligación en todos los accesos al recinto, así como en el interior, prohibiendo el consumo de alcohol a menores e impidiendo la introducción de estupefacientes, así como su consumo en el interior'.

El Ayuntamiento de Málaga confirmó que 'la fiesta cumplía todos los requisitos'. Declinó cualquier responsabilidad al señalar que no organizó el acto y avanzó que no volverá a ceder las instalaciones para conciertos de música electrónica.

Fuentes de la Subdelegación del Gobierno dijeron que el aforo del pabellón era de 8.000 personas, pero que en algún momento llegó a haber 15.000. Apuntaron que la organización no comunicó a la policía la contratación de un servicio de seguridad, un trámite que es preceptivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de marzo de 2002