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Cultura avaló la salida al extranjero de un 'barceló' falso que debía destruirse

No todos los 19 falsos barceló requisados en España en 1990 y en 1991 podrán ser destruidos tal como establecía la orden de una juez de Madrid y solicitaba el propio Miquel Barceló. Al menos dos de las obras que en su día fueron intervenidas judicialmente como prueba de los presuntos delitos de estafa y falsedad fueron revendidas o exportadas desde Palma al extranjero meses después de su incautación. La documentación de una de las telas falsas pasó por la Junta de Calificación, Evaluación y Exportación del Ministerio de Cultura el 4 de julio de 1992 que autorizó la salida de la obra.

El letrado de Miquel Barceló, Andrés Planas, señaló anoche que 'quebrantar un depósito es un delito como una casa; los cuadros falsos eran piezas de convicción penal. Nadie podía hacer un pase o desprenderse sin más de las obras'. El abogado indicó que posiblemente Cultura examinó una documentación errónea cuando autorizó la exportación.

La Brigada del Patrimonio Artístico ha tramitado la reunión de nueve de las piezas falsificadas aún en manos de los propietarios y ha detectado estas 'fugas'. En el Museo Reina Sofía se guardan una decena de falsificaciones de Barceló para su inminente eliminación pública.

Un galerista de Palma, Andrés Picó, fue interrogado hace unos días por un miembro de la Brigada Judicial y explicó que en 1992 se había desprendido de las piezas que -según había consignado Barceló ante notarios, policías y jueces- eran de factura falsa. Se trata de dos obras tituladas El taller y Cargol i llimac, como consta en el sumario de Madrid. Picó dijo haber poseído las telas en sociedad con otros dos comerciantes de arte, uno de Valencia y otro de París, que las exhibieron, dijo, por ferias de relieve. También afirmó que procedían de una subasta.

Picó negó ayer tarde los hechos y su implicación en los mismos. 'En mi vida he exportado o importado un cuadro; no he pedido permiso a la junta de calificación. No tengo nada que ver con esto y, además, el juez de instrucción número 9 de Palma me autorizó a disponer libremente de los cuadros el 10 diciembre de 1990'.

'Si ha habido levantamiento del depósito de un falso sin permiso u orden del juzgado competente de Madrid, lo más seguro es que con Barceló emprendamos una acción penal, una querella', afirmó Planas. 'En todo caso, en pocos días destruiremos los falsos que tenemos reunidos y controlados'. La mayoría de telas falsificadas son de gran tamaño y llegaron a venderse hace 12 años hasta por 20 millones de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de febrero de 2002