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Sharon promete que ganará la 'guerra' contra los palestinos a cualquier precio

La policía israelí mata a dos guerrilleros cuando intentaban infiltrarse en una base militar

Ariel Sharon ha prometido 'ganar la guerra' contra los palestinos, aunque ello suponga colocar al país al borde del caos general y actuar militarmente contra todos, incluido Yasir Arafat: 'Israel no ha perdido jamás una guerra y ganará también esta que le han declarado los palestinos'. Mientras el primer ministro isaraelí efectuaba estas declaraciones en Jerusalén, se escuchaban por todo Israel el eco y las voces de millares de manifestantes pacifistas que en la noche del sábado habían desfilado por las calles de Tel Aviv para pedir la vuelta a la mesa de negociaciones.

Sharon remachó sus propias palabras anunciando una nueva filosofía militar, con la que se ha comprometido a 'aumentar la potencia de sus acciones bélicas frente al terrorismo' e iniciar una escalada ascendente de represalias, de la que 'no se librará nadie', incluso el propio presidente Yasir Arafat, según señaló de manera velada uno de sus asesores a la prensa. El portavoz afirmó en tono amenazante: 'La Autoridad Nacional Palestina debe comprender a partir de este momento que no habrá más impunidad para aquellos que estén activamente implicados en actividades terroristas'.

Los propósitos de Sharon, divulgados ayer por todos los medios de comunicación israelíes, suponen el fin de un pacto por el que el Gobierno de unidad nacional se comprometía a no atentar contra la vida del presidente de la Autoridad Palestina y a respetar su presencia en el interior de los Territorios Autónomos, aunque fuese a costa de mantenerlo bajo arresto en sus oficinas de Ramala.

Con estas amenazas, el ex general Sharon, de 72 años, contestaba a la oleada de violencia desatada por los grupos palestinos, que ha conseguido en sólo siete días debilitar la moral del Ejército y llevar hasta la población israelí la duda sobre la eficacia de los métodos bélicos utilizados hasta ahora por el Gobierno de unidad nacional y su ministro de Defensa, Benjamín Ben Eliezer. Las últimas encuestas aseguran que un 45% de la población cree que Sharon ha perdido el control de la acción militar contra los palestinos.

En el frente, mientras tanto, continuaron repitiéndose los incidentes, que parecen ya cotidianos, y entre los que destacó un nuevo bombardeo de la ciudad autónoma de Nablús y la muerte de dos palestinos por disparos de la policía israelí cuando trataban de infiltrarse en una base militar en Hadera, una zona limítrofe con Cisjordania. Murieron los dos atacantes y resultaron heridos los tres agentes israelíes que frustraron el ataque.

Sharon no está solo. El presidente de Israel, Moshe Katsav, respaldó las amenazas del primer ministro y pidió 'un cambio de estrategia en la lucha contra el terrorismo', insinuando así la necesidad de mayor contundencia y firmeza, en la misma línea reivindicada por el ex primer ministro Benjamín Netanyahu, considerado por la derecha nacionalista como el caudillo alternativo. También han empezado a escucharse con más fuerza que nunca las voces de un sector de radicales que piden la expulsión de los palestinos a países árabes cercanos. Entre ellas, la de Palmach Zeei, hijo del ministro de Turismo asesinado el año pasado.

La única alternativa a Sharon está ya en las calles de Israel. La configura el movimiento pacifista israelí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de febrero de 2002