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Peres desafía a Sharon y critica la campaña militar contra los palestinos

Dos nuevos atentados suicidas en Gaza y Cisjordania dejan 4 israelíes muertos

Cuatro israelíes -dos soldados, un policía y una mujer colona- murieron ayer como consecuencia de dos atentados suicidas perpetrados con pocas horas de diferencia a las puertas de Jerusalén y en el corazón de Gaza. En medio del estruendo de las explosiones se escuchaba en el Parlamento la voz del ministro de Exteriores. Simón Peres afirmaba sorprendentemente que Israel 'no tiene derecho moral de expulsar y oprimir a los palestinos', al tiempo que reclamaba el diálogo con ellos. Esta madrugada, la aviación israelí bombardeó sendos edificios de la policía palestina en Rafah (Gaza) y Ramala (Cisjordania).

Un activista palestino, originario de la ciudad asediada de Jericó, se autoinmoló en el interior de su coche bomba, cuando se encontraba en las cercanías de un control del Ejército israelí, a las puertas de Jerusalén, en los aledaños del asentamiento de Maale Adumin.

La explosión se produjo mientras los soldados del puesto de control verificaban los documentos del vehículo y descubrían a través de la emisora de radio que se trataba de un coche robado y con la matrícula falsificada. En aquel momento el conductor palestino accionó el mando que controlaba los explosivos, provocando la muerte de un policía y heridas a otras cuatro personas.

Horas después, un segundo comando suicida irrumpía en las cercanías del asentamiento de Gus Katif, en el centro de la franja de Gaza, para atacar con disparos de arma automática una caravana de vehículos militares y civiles que se dirigía al interior del enclave. Los disparos alcanzaron a dos soldados y a una mujer, quienes murieron en el acto. El activista se suicidó a continuación haciendo explotar una carga de dinamita.

El estruendo de los dos atentados no logró apagar el impacto del discurso del jefe de la diplomacia israelí, el laborista Simón Peres, quien, ante la Comisión de Exteriores y Seguridad del Parlamento en Jerusalén, proclamó por vez primera que 'Israel no tiene el derecho moral de expulsar y oprimir a los palestinos'. Peres manifestó su preocupación por que la comunidad internacional considere a Israel como 'un país problemático y sin solución' y subrayó la necesidad de dialogar con los palestinos.

'Estoy a favor de un año de diálogo con los palestinos y no de un año más de enfrentamientos', exclamó Peres, al tiempo que señalaba la urgencia por dar un 'horizonte político' a la Autoridad Palestina y al pueblo palestino, defendiendo de esta manera el proceso de diálogo que de manera unilateral ha abierto en las últimas semanas con el presidente del Parlamento palestino, Abu Ala.

El gesto inaudito de Peres lo aleja aún más de las posiciones en las que se encuentra atrincherado el primer ministro israelí, Ariel Sharon, quien se niega a vislumbrar soluciones políticas y abroga a ultranza por una solución militar, aunque sea a costa de extender la guerra y atacar a cualquier objetivo, incluido al propio Yasir Arafat, según aseguró el jefe del Gobierno el pasado domingo en una reunión del Gabinete. Sharon reiteró ayer que golpeará 'con la máxima dureza a las organizaciones terroristas, con la esperanza de que algún día surjan personas con las que se pueda hablar'.

Mientras Israel se debate entre una escalada bélica y la negociación, los dirigentes más radicales continúan planteando soluciones mesiánicas. Así, Danny Naveh, ministro sin cartera y barón del partido nacionalista Likud, preconizó sin ambigüedades la 'reocupación' de una buena parte de los territorios autónomos gobernados ahora por Arafat. Por su parte, otro destacado vociferante también del Likud, ultimaba los detalles para presentar ante el Parlamento en Jerusalén una propuesta de ley que 'incentive' la salida de los palestinos de sus territorios, diseñando así una versión civilizada de limpieza étnica.

En medio de la tensión y la desesperanza, la clase política de Israel ha empezado a acusar a Sharon de 'no tener soluciones' para acabar con el conflicto con los palestinos. Tommy Lapid, un dirigente sionista laico del partido Sinui, ha exigido al primer ministro que hable en voz alta y que, de una vez por todas, se dirija al pueblo, para explicar qué está haciendo y sobre todo hacia dónde va.

Pero Ariel Sharon, general en la reserva, prefiere comportarse como un militar y no parece tener tiempo para dar explicaciones a los electores. Atrapado por la maquinaria bélica convocó ayer por la noche una reunión urgente de los oficiales del Alto Estado Mayor, para planificar las próximas acciones bélicas, que anunció que serán 'de mayor envergadura'. Esta reunión se celebraba pocas horas después de que finalizara otra sesión clave de su Gabinete de Seguridad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de febrero de 2002