Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

'El 'corralito' es tan constitucional como la ley de la gravedad'

Las proclamas guerreras, las batallas públicas y privadas se sazonan con la declaración de ironías. 'Nosotros no vamos a violar la Constitución ni un centímetro', decía ayer Eduardo Amadeo, el portavoz del presidente. El juez Adolfo Vázquez, miembro del Supremo, uno de los dos jueces más sospechosos, acusados, insultados y contestados del tribunal, cree que es hora de 'poner paños fríos' a la situación, porque, a su entender, hay una 'campaña mediática que ha magnificado todo, no hay causales tan tremendas como para remover a la Corte'.

Al pie del poder judicial, en un despacho modesto colmado de expedientes, el juez Osvaldo Guglielmino, a cargo del Juzgado Contencioso Administrativo Federal número 4, rechazó ayer un recurso presentado por el BBVA Banco Francés sobre la constitucionalidad del decreto que levantó el pasado 3 de diciembre el cerco del corralito alrededor de los depósitos. El juez Guglielmino resolvió que ese decreto, firmado por el ex presidente Fernando de la Rúa, era 'constitucional'. Su dictamen resulta contrario al fallo de la Corte Suprema del pasado viernes, que lo declaró 'inconstitucional'.

El juez, antes de tomar una decisión, recogió una 'prueba instrumental' y pidió al Banco Central que le informara sobre la cantidad de reservas disponibles para afrontar la devolución de todos los depósitos. Le respondieron que alcanzaba sólo para el 25%. Entonces declaró: 'No hay sentencia más errónea que aquella que se pronuncia en contra de los hechos, sería como declarar la inconstitucionalidad de la Ley de la Gravedad'. Para Guglielmino, carece de sentido imputarle inconstitucionalidad en abstracto a normas por el solo hecho de reflejar aquella situación económico-financiera dolorosa pero verdadera, por lo cual es inaceptable que el dictado de las mismas genere un estado de incertidumbre que merezca un pronunciamiento aclaratorio'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de febrero de 2002