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GUERRA CONTRA EL TERRORISMO

Powell pide que se aplique la Convención de Ginebra a los presos de Guantánamo

El jefe del Pentágono se niega a considerar prisioneros de guerra a los detenidos en la base

George W. Bush ha convocado para hoy a su Consejo de Seguridad Nacional para debatir si los presos de Guantánamo deben estar protegidos por los derechos de la Convención de Ginebra o sometidos a la incertidumbre judicial actual que permite a EE UU interrogatorios a discreción sin someterse a la reglamentación internacional. De nuevo ha sido Colin Powell, el secretario de Estado, el que ha provocado el debate al pedir que se aplique la Convención a los detenidos aunque no sean considerados prisioneros de guerra. Mientras, los mandos de Guantánamo dicen que los presos 'se están organizando'.

Colin Powell no cree que los detenidos de Guantánamo puedan ser considerados nunca 'prisioneros de guerra', pero considera que merecen la protección de la Convención de Ginebra hasta que se decida su situación definitiva. En realidad, la postura moderada de Powell se ajusta al propio texto de la Convención de 1949. Cuando existan dudas sobre el estatus de un prisionero, 'deberán disfrutar de la protección de esta Convención hasta que su estatuto sea determinado por un tribunal competente', dice el acuerdo.

El presidente Bush decidió imponer a los detenidos la calificación de 'combatientes ilegales'. De esa manera, Bush considera que no está obligado a conceder a los prisioneros la protección de la Convención de Ginebra; al mismo tiempo, esa clasificación difusa y el hecho de que no estén técnicamente en el territorio de Estados Unidos no les permite recibir las garantías jurídicas fundamentales de este país, especialmente la del derecho a un abogado.

EE UU considera que la situación es perfecta para hacer lo que desea hacer: interrogar a los detenidos sin trabas de ningún tipo. Es posible que, en el caso de que decidiera conceder a los detenidos las protecciones de la Convención de Ginebra, el trato apenas cambiara en la base de Guantánamo, salvo en ese matiz nada intrascendente de los interrogatorios.

Numerosos expertos y abogados consideran que Bush ni siquiera tiene potestad para determinar qué son los detenidos: debe ser un tribunal el que lo establezca. En la propuesta que Colin Powell ha enviado a la Casa Blanca también pide que el estatus de los detenidos sea sometido inmediatamente a la decisión de un tribunal y de manera individual, caso por caso.

En un comunicado, Amnistía Internacional ensalzó la propuesta de Powell y mostró esperanzas de que 'su consejo sea el que prevalezca'. El secretario de Estado, que parece destinado a abanderar la moderación en el seno del Gobierno, sabe que su postura serviría también para calmar las críticas internacionales, especialmente la de los países que puedan tener ciudadanos de su nacionalidad entre los detenidos, como Reino Unido, Australia, Suecia y quizá España.

Consejo de Seguridad

Bush ha convocado para hoy a los miembros del Consejo de Seguridad Nacional y ha pedido a cada uno que aporte su opinión por escrito en este debate. Algunas fuentes indican que el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, podría acercarse a la postura de Powell, movido por la opinión de altos mandos militares, que son conscientes de que sólo si los detenidos obtienen la protección de la Convención de Ginebra podrá EE UU reclamar ese derecho cuando sus soldados sean capturados en algún conflicto. Rumsfeld llegó ayer a la base de Guantánamo, acompañado de cuatro senadores, y no aludió a la Convención, pero sí dijo que los detenidos no recibirán el estatuto de prisioneros de guerra, y añadió que el objeto de su visita a la base no es observar las condiciones de los detenidos, porque tiene 'absoluta confianza' en la manera en que están siendo tratados. 'He venido aquí', dijo, 'para hablar con las tropas y agradecerles lo que están haciendo', añadió.

Uno de los mandos de la base, Mike Lehnert, aseguró que ha habido 'algunos intentos de esconder materiales y coordinar actividades' entre los 158 prisioneros. 'Conociendo su pasado y su entrenamiento, esto es algo que habíamos anticipado', dijo el militar. Los 'materiales' son piedras. Según su relato, los prisioneros contactan en los momentos dedicados a la oración. El Miami Herald había publicado que los detenidos parecen tener un líder: Fazel Mazloon, antiguo jefe militar talibán. Los encargados de la base han ideado también un sistema de premios y castigos para los detenidos: retiran las botellas de agua durante algunas horas a los más ariscos y entregan material religioso a los que muestran mejor comportamiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de enero de 2002