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20 talibanes visten ya el traje naranja de presidiario

Los primeros prisioneros de guerra llegaron ayer a las 19.55 (hora española) a la base naval norteamericana de Guantánamo, en Cuba, bajo estrictas medidas de seguridad. El Comando Sur del Ejército de Estados Unidos, que dirige la operación desde Miami, mantuvo en total secreto todo el día los detalles del traslado y la hora en la que aterrizaría el avión militar C-141. Los detenidos habían despegado la noche anterior de Kandahar, en Afganistán, en un C-17 y fueron luego transferidos al segundo avión en un lugar no revelado. Sólo uno de los 20 presos fue sedado, señaló posteriormente el secretario de defensa, Donald Rumsfeld.

El portavoz del Comando Sur confirmó a este diario que los detenidos abordaron un ferry desde la pista de aterrizaje Leeward en Guantánamo hasta el campamento Rayos X, al otro lado de la base. Allí les proporcionaron uniformes de color naranja y les procesaron para llevarles después hasta las celdas individuales al aire libre en las que permanecerán temporalmente hasta que acabe la construcción de unas instalaciones de máxima seguridad. Las celdas de cemento con aspecto de jaula miden 1,8 por 2,5 metros, tienen el techo de madera y están rodeadas de alambradas de espino. Dentro todo lo que hay es una colchoneta de dormir.

Un equipo de 40 agentes especiales custodió durante el vuelo a los prisioneros del régimen talibán y de la organización Al Qaeda. Iban encadenados de pies y manos, encapuchados y cuando tuvieron necesidad de ir al baño les dieron orinales. El Pentágono defendió las restricciones afirmando que se trata de detenidos "altamente peligrosos" que si puedieran intentarían que el avión se estrellara.

Trato humano

El secretario Rumsfeld aseguró que les iban a tratar humanamente, respetando los derechos reconocidos por la convención de Viena para prisioneros de guerra, aunque aclaró que no los consideran como tal, sino como "combatientes ilegales". El Pentágono ha invitado a la Cruz Roja a Guantánamo para que observe las condiciones de los detenidos.

Las situación de la base hace muy difícil la posibilidad de que los presos puedan escapar, o de que sus cómplices en el exterior lancen un ataque. Tres cuartas partes de la base, de 45 millas cuadradas, están rodeadas de aguas infestadas de tiburones, y las 17 millas de frontera de tierra con Cuba están minadas. Fuentes militares la califican como el Alcatraz del Caribe.

El campamento Rayos X carece de agua corriente. Estará permanentemente iluminado y la vigilancia estará reforzada con perros. En las próximas semanas EE UU prevé el traslado de cerca de 200 de los 445 detenidos en Afganistán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de enero de 2002