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CRISIS EN ARGENTINA

La banca española y el Gobierno negocian cómo atajar la crisis financiera

Las últimas reuniones han acercado posiciones, aunque se insiste en la necesidad de ayudas oficiales

La relación entre el Gobierno argentino y las empresas españolas, sobre todo la banca, comenzó a distenderse en las últimas horas. Después del enfrentamiento público y privado desatado la semana pasada, los mensajes del ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, buscan un mayor acercamiento. Los máximos responsables de la banca española desplazados a Buenos Aires aseguran que 'existirá toda la colaboración necesaria', conscientes de que, sin ayudas oficiales, las medidas del Gobierno afectarían a la viabilidad del sistema financiero.

Marcial Portela, director general adjunto y responsable de América Latina en el Santander Central Hispano (SCH), mantuvo ayer una reunión con el ministro de Economía argentino. Por parte del BBVA, también hubo reuniones al más alto nivel, ya que se ha desplazado a Buenos Aires José Fonollosa, director general de la división de Latinoamérica.

Fuentes del BBVA aseguraron que 'estamos colaborando con el Gobierno argentino para buscar una salida a la crisis. Tenemos esperanza en que se cree un plan que pueda facilitar una salida para que Argentina, un país que sigue siendo estratégico para nosotros, vuelva a la senda del crecimiento'. Los bancos españoles creen que todavía es pronto para saber el impacto que tendrán las medidas del Ejecutivo 'ya que todavía no se han plasmado en un plan concreto'.

Lo que más preocupa a los ejecutivos de los bancos españoles es que el plan de convertibilidad a pesos de los préstamos inferiores a 100.000 dólares, conocido como pesificación, afecte a la solvencia de las entidades. El problema es que los depósitos de los clientes se mantendrán en dólares, por lo que cada vez valdrá más el pasivo del balance y se depreciará el activo. Este decalage provocará que las entidades tengan que capitalizar sus filiales argentinas para evitar la quiebra.

El martes pasado, el Banco de Galicia, el mayor privado del país, puso un anuncio a toda página en los diarios bonaerenses asegurando que era una entidad solvente, para atajar los rumores sobre su futuro que existían en el mercado. La filosofía de los bancos españoles es que están dispuestos a asumir varios ejercicios de pérdidas, pero quieren ver un plan económico creíble que cambie la situación actual.

Este acercamiento entre Administración y bancos comenzó en la reunión del martes entre el ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, y los representantes de la Asociación de Bancos Argentinos (ABA), que reúne al BBVA Banco Francés y al Banco Río (SCH).

Uno de los asistentes a ese encuentro reconoció que el ministro fue '100% receptivo' a las preocupaciones de la banca sobre la forma de compensar la pesificación de los créditos de hasta 100.000 dólares.

'El Gobierno entiende la situación, que el sistema financiero está en riesgo. También tiene miedo a nuevos cacerolazos de la gente', agregó el banquero. En ciudades norteñas como Salta, Jujuy y Santiago del Estero, los vecinos protestaron con sus cacerolas, aunque por motivos diferentes.

Las entidades financieras quieren saber si el Gobierno les entregará un bono para compensar la pesificación de créditos, cómo se renegociarán los préstamos por más de 100.000 dólares y de qué modo podrán afrontar la devolución de los depósitos en dólares a los clientes, una vez que se levante la congelación bancaria. A pesar de la distensión, el ministro de la Producción, José Ignacio de Mendiguren, criticó ayer en Radio Mitre a las empresas españolas porque 'pretenden seguir pujando por pequeños intereses sectoriales'. El viceministro de Economía, Jorge Todesca, calificó de 'injustificados' los cuestionamientos de las compañías de ese origen. 'No pensamos agredir sus intereses', dijo Todesca.

No sólo BBVA y SCH envían a sus pesos pesados a Argentina. Según fuentes empresariales, en los próximos días llegarán el vicepresidente ejecutivo de Repsol- YPF, Ramón Blanco, desde Madrid y el máximo responsable de Endesa para Suramérica, Alfredo Llorente, desde Santiago de Chile. Repsol-YPF y las demás petroleras instaladas en Argentina estudian una nueva propuesta del Gobierno para evitar la creación de un impuesto a las exportaciones de hidrocarburos, cuya recaudación se destinaría a los bancos. Duhalde se reunió ayer con gobernadores de las provincias petroleras y el empresario local Carlos Bulgheroni, y les propuso reemplazar el gravamen por un aporte de 1.400 millones de dólares. La idea consiste en que las compañías petroleras consigan un crédito por esa suma, lo que demoraría uno o dos meses, y que después le presten el dinero al Estado argentino, sin financiamiento desde julio pasado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de enero de 2002