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Miles de personas se manifiestan en Valencia contra el veto de EE UU a la clementina

La actividad en el sector citrícola no se paralizó, a pesar de la masiva participación

Más de 12.000 personas, según las organizaciones agrarias, y 4.000 en cifras de las fuerzas de seguridad, salieron ayer a la calle en Valencia para protestar contra el veto de Estados Unidos a la clementina española. A los representantes de todas las familias del sector citrícola se unieron sindicatos, patronal y partidos políticos. La presencia de la consejera de Agricultura tras la pancarta que encabezaba la manifestación desató críticas, aunque las protestas más airadas fueron dedicadas al ministro del ramo. A pesar de la afluencia, la actividad citrícola en el campo no se paralizó.

La manifestación convocada por la Unió de Llauradors-COAG y por la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) consiguió una buena respuesta. No estaban todos, en cualquier caso, ya que a pesar de que Intercitrus acordó parar la actividad citrícola, el trabajo en el campo continuó ayer en diversos puntos. Durante la protesta, el sector repartió a los ciudadanos 2.000 kilos de mandarinas. Algunos pitos y carteles en los que se podía leer 'abusones', 'boicot a los productos importados de Estados Unidos' o 'A.BUSH.A', aliñaron una protesta que transcurrió con tranquilidad y sin incidentes.

En el transcurso de la movilización, los responsables del sector citrícola entregaron un documento en el Consulado de Estados Unidos en Valencia en el que reitera el cumplimiento del protocolo de exportación y critica la actitud del Gobierno norteamericano, al que recordaron que no está exento de cumplir los acuerdos de comercio internacional. La Unió y AVA exigieron el levantamiento inmediato del veto. Tras 21 días de prohibición, el sector mostró en la calle su hartazgo por una situación que está provocando pérdidas millonarias a corto plazo y que amenaza con salpicar el prestigio y los precios de los cítricos españoles en otros mercados, así como con dificultar la entrada de estas frutas en nuevos países. La exportación de clementinas a Estados Unidos es pequeña pese a la escalada que ha tenido en los últimos años, pero es un destino que prestigia una actividad y cuyo cierre puede tener un efecto dominó.

La manifestación estuvo encabezada por una pancarta que bajo el lema de 'en defensa del sector citrícola' portaban los responsables de las distintas familias del sector citrícola, la consejera de Agricultura, María Ángeles Ramón-Llin, y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, lo que suscitó críticas.

La movilización contó con una nutrida representación de las patronales valencianas, el mundo universitario de las disciplinas relacionadas con la agricultura, los sindicatos CC OO y UGT, las organizaciones de consumidores y de los partidos. El secretario general del PSPV, Joan Ignasi Pla, el de Esquerra Unida, Joan Ribó, los presidentes del Bloc Nacionalista Valencià, Pere Mayor, o el de Unión Valenciana, José María Chiquillo, se unieron a la defensa del sector. Junto a ellos, participaron en la manifestación diversos directores generales de la Consejería de Agricultura.

La lluvia de los últimos días y las predicciones de nuevas precipitaciones restaron afluencia a la protesta. Una parte del campo continuó trabajando. La actitud de los participantes en la manifestación evidenció que el campo valenciano no acaba de entender la actitud de sus responsables agrarios ante la crisis. De hecho, el discurso de los representantes de las organizaciones agrarias únicamente fue interrumpido en los puntos en los que la intervención hacía referencia a las administraciones valenciana y española.

El secretario general de la Unió de Llauradors, Joan Brusca, empezó el turno de intervenciones y criticó duramente la actitud de un país que se considera abanderado de la libertad y de la democracia pero que en la práctica ha creado 'fronteras fitosanitarias irreales y fantasmas' con la intención de evitar la entrada de productos que compiten con los suyos. Joan Brusca recordó que Estados Unidos no ha probado 'ni creo que pueda probar nunca', dijo, la argumentación con la que ha decidido vetar los cítricos españoles.

También tuvo palabras para la actuación del Gobierno español y valenciano, a los que reprochó su lentitud de reacción. La defensa 'a ultranza' del Consell a la actuación del ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, también fue recriminada. Los manifestantes aplaudieron la crítica. Joan Brusca aseguró que cada declaración de Arias Cañete ha 'tirado por tierra' el trabajo realizado por el sector durante los últimos 15 años. 'Le recomendamos que en las próximas elecciones se presente a gobernador de California. Yo, al menos, le votaría', ironizó Brusca, antes de añadir que con esta candidatura 'sería la única forma de que defienda al sector del país que representa'.

Por su parte, el presidente de AVA, Cristóbal Aguado, centró su crítica en el ministro español de Agricultura, al que exigió una rectificación de su actitud y que 'lleve a pleito a Estados Unidos'. Aguado aseguró que mientras continúe la 'intransigencia' del país norteamericano el sector mantendrá el boicot a los productos importados desde ese país. El presidente de AVA también anunció que si el conflicto sigue, endurecerán las protestas.

La consejera de Agricultura, María Ángeles Ramón-Llin, habló en la misma línea inaugurada el jueves por el presidente Zaplana y tras asegurar que no pueden 'hacer más cosas', explicó que la actitud de 'moderación basada en el diálogo' que tomó el Consell desde el inicio de la crisis se está agotando. Ramón-Llin, en cualquier caso, emplazó a 'fechas próximas' para pasar a la denuncia internacional. 'La paciencia tiene un límite', dijo la consejera, 'y queremos tener las puertas abiertas en la próxima campaña. Queremos saber qué hacer'. La responsable de la política agraria del Consell aseguró no entender las críticas a su presencia y defendió que en la manifestación participan 'los que piensan que el sector tiene razón'. A su lado, la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, clementina en mano, recordó que el sector citrícola es uno de los 'básicos' de la economía valenciana. Para Barberá, Valencia fue ayer 'más que nunca cap i casal' y mostró un apoyo al sector en el que su alcaldesa también quiso participar.

Sin embargo, el cambio de actitud defendido explícitamente por los responsables del PP y su presencia a la cabeza de la manifestación no fue valorada por la oposición. Pla consideró que el Consell 'ha superado todo el cinismo político imaginable' al realizar un 'doble lenguaje político' que calificó de 'intolerable'. En opinión del responsable del principal partido de la oposición, la forma de hacer política del PP 'se asemeja mucho al peronismo populista porque son capaces de abrazar una manifestación que en el fondo también es contra ellos'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de diciembre de 2001