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EE UU cierra hasta nueva orden la frontera a clementinas españolas

El sector citrícola teme que la decisión arruine la campaña

Los peores temores del sector citrícola español se confirmaron ayer por la tarde. Estados Unidos decidió mantener el veto a la entrada de las clementinas españolas hasta conocer el informe que emitirá una delegación de inspectores que el lunes se desplazará a España para supervisar el proceso de tratamiento de la fruta. Esta decisión paró, por el momento, la primera intención de cerrar las fronteras definitivamente para esta campaña tras la detección de mosca de la fruta en cítricos.

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La decisión del Gobierno norteamericano pone en jaque la que hasta la semana pasada era una prometedora campaña de comercialización citrícola en Estados Unidos. La intención del departamento de Agricultura estadounidense es que los inspectores que llegarán el lunes a España permanezcan en el país durante 15 días. Un plazo que el Gobierno espera que se reduzca a una semana para evitar arruinar aún más las exportaciones de este año a Estados Unidos. En cualquier caso, fuentes oficiales valoraron esta puerta abierta, ya que la intención primera de Estados Unidos era de la cerrar las fronteras a los cítricos españoles para toda esta campaña y probablemente para la próxima.

Desde el inicio de esta crisis, el sector citrícola asegura que los controles a los que se somete la fruta antes de entrar en EE UU hacen prácticamente imposible que entre en el país una larva viva de mosca del Mediterráneo, una plaga que se introduce en la fruta madura para depositar huevos que se transforman en larvas y dañan la pulpa. El sector más o menos abiertamente apuntaba a la presión de los lobbies citrícolas norteamericanos como causa de una crisis que puede arruinar la campaña en un país en el que se preveía pasar de las 83.000 a 100.000 toneladas. La Unió de Llauradors-COAG apunta a un 'montaje' de los grupos de presión del sector en Estados Unidos y tanto la patronal como la Administración, más o menos abiertamente e insistiendo en mantener prudencia, se apuntaban a esta tesis.

La restricción movilizó a la Embajada de España en Estados Unidos, a responsables de Exteriores y Agricultura y al Gobierno valenciano en busca de una solución rápida y favorable por segunda vez en pocos días. El viernes pasado, el Departamento de Agricultura norteamericano anunció la primera prohibición cautelar de las importaciones de clementinas españolas tras detectar un cítrico sospechoso de contener una larva. La medida desató una cadena de gestiones que concluyeron el martes con la retirada de la prohibición. Aún estaban colocándose las medallas, cuando EE UU decidió, una hora después, volver a vetar la entrada de clementinas españolas al detectar otra larva viva.

El sector teme que un cierre de las fronteras de EE UU provoque un efecto dominó en las ventas a otros países y entorpezca la apertura de mercados. EE UU no es el principal mercado citrícola español-en la campaña pasada las ventas a este país representaron el 3% del total-, pero es el cuarto destino de clementinas y sirve para descongestionar el mercado y mejorar precios. En la campaña 2000-2001, las ventas españolas de cítricos a este país se cifraron en 83.478 toneladas, de un total de 2.876.000 toneladas. El 63% de la producción es valenciana.

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