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Los operadores denuncian a Telefónica ante Competencia por abuso de dominio del mercado

Los competidores de Telefónica, agrupados en la asociación Astel, han denunciado a su máximo rival ante el Servicio de Defensa de la Competencia por entender que abusa de su posición de dominio del mercado, impidiendo la implantación de otras compañías.

La denuncia se refiere en concreto a los obstáculos y las presuntas prácticas coercitivas que lleva a cabo Telefónica sobre sus abonados para impedirles que enruten automáticamente todas sus llamadas a través de otros operadores, un procedimiento amparado legalmente denominado preasignación y que utilizan 1,3 millones de usuarios.

Cuando se acaban de cumplir tres años de la liberalización de las telecomunicaciones, la competencia en telefonía fija sigue sin dar los frutos deseados. Telefónica sigue manteniendo cerca del 90% de cuota de mercado, una apertura escasa que sus rivales achacan precisamente al abuso de la posición dominante por parte del antiguo monopolio y a la permisividad de los distintos reguladores.

Por ello, los competidores de Telefónica han iniciado una larga batalla legal cuyo último capítulo ha sido la denuncia presentada la pasada semana contra Telefónica ante el Servicio de Defensa de la Competencia por la Asociación de Empresas Operadoras y de Servicios de Telecomunicaciones (Astel), que agrupa la mayor parte de los nuevos operadores, con Retevisión, Uni2 y Jazztel entre ellos.

Mecanismo de preselección

La denuncia se refiere a presuntas prácticas de abuso de posición dominante para impedir a los usuarios de Telefónica que realicen sus llamadas a través de otros operadores acogiéndose al mecanismo de preasignación o preselección, que permite enrutar las llamadas automáticamente por determinada compañía sin necesidad de marcar ningún prefijo.

Astel acusa a Telefónica de 'prácticas comerciales de recuperación' de clientes consistentes en amedrentar a los abonados advirtiéndoles de que si se preseleccionan con otras compañías dejarán de contar con cualquier servicio de mantenimiento en caso de avería. Asimismo, denuncia que los comerciales de Telefónica someten a un acoso a los abonados que han elegido otra compañía, con visitas y llamadas reiteradas a su domicilio, en las que no faltan críticas 'denigradoras' e 'injustificadas' a la validez técnica y de tarifas de las rivales, según uno de los operadores denunciantes.

La queja se extiende a que Telefónica no tramita peticiones de preasignación amparándose en cualquier tipo de excusa, como la imposición de normas arbitrarias de cumplimentación de las solicitudes.

A juicio de Astel, estas conductas suponen una vulneración de lo dispuesto en los artículos 6 de la Ley de Defensa de la Competencia y 82 del Tratado de la Unión Europea. Ambos preceptos 'prohíben -según los denunciantes- que una empresa que tenga posición de dominio discrimine sin justificación objetiva, vincule servicios, salvo que tal vinculación resulte de la propia naturaleza del servicio o de los usos del comercio, o genere deliberadamente confusión entre los clientes'.

Astel, que acompaña la denuncia de un gran número de pruebas documentales, considera que se trata de la falta más grave del Derecho de la Competencia, a saber, el abuso de posición dominante, por lo que pide que se sancione a Telefónica con la máxima multa, que puede alcanzar hasta 150 millones de pesetas o hasta el 10% de su volumen de ventas (los ingresos de la telefonía fija en España alcanzaron los 1,3 billones de pesetas en 2000).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de diciembre de 2001