España construye un 10% de la vivienda que antes de la crisis de 2008: ¿qué pasa en el resto de Europa?
Los países del sur siguen en su proceso de recuperación, mientras que los del centro llevaron una política monetaria más prudente y ahora pasan por un proceso de “sobrecalentamiento”


El acceso a la vivienda en España es un problema enquistado. Durante la burbuja de principios de siglo, se construía por encima de lo que la demanda era capaz de absorber, pero con el estallido de la crisis en 2008 el sector quedó arrasado. Y la recuperación no ha sido suficiente: esta misma semana, el Banco de España ha señalado que se necesitaría sumar 600.000 viviendas hasta 2025 para equilibrar el mercado inmobiliario. Esta situación es parecida a la de otros vecinos del sur de Europa, según las bases de datos de Eurostat, analizadas por EL PAÍS en colaboración con el grupo de medios Urban Journalism Network. Una tendencia que podría relacionarse con la severidad de la Gran Recesión y los efectos de las políticas de austeridad en la parte meridional del continente, según los expertos.
España, con Italia y Grecia, son los países que están a la cola en Europa en cuanto a la evolución de construcción de vivienda entre los años 2005 y 2022. Los tres presentan un claro declive, en el que también se puede incluir a Portugal, aunque en el país vecino las cifras han remontado un poco en los últimos años. Allí los permisos para la construcción de nueva vivienda fueron en 2022 aproximadamente una tercera parte de los que se concedían en 2005, una marca que no alcanza el resto. En el caso de España, con la caída más pronunciada, son una décima parte de lo que se hacía en el momento álgido de la burbuja.
En el lado opuesto figuran Alemania, Polonia y Suecia, los países de trayectoria ascendente. Allí se hacen ahora más casas que dos décadas atrás. Pese a ello, no es un país del norte de Europa, sino un balcánico, Serbia, el que ha incrementado más la producción de vivienda en todo el continente. Desde 2013 lleva incrementando los permisos de construcción ejercicio a ejercicio, incluyendo los años en que la economía se vio afectada por la pandemia de coronavirus.
El análisis muestra otros dos grandes grupos: los mercados estables y los que experimentaron una caída tras la crisis financiera, pero luego rebotaron. Entre los primeros se cuentan Francia, Austria, Bélgica y Noruega. Con algunos altibajos, todos han mantenido más o menos los mismos niveles de construcción a lo largo de las dos últimas décadas. En cambio, Reino Unido, Dinamarca, Hungría o la República Checa sí vieron el mercado desfallecer a partir de 2008, pero pasados unos años se recuperaron y llegaron a 2022 con más o menos los mismos niveles de edificación de viviendas que en 2005.
Un dato relevante para entender las diferentes evoluciones, cree Raymond Torres, director de Coyuntura Económica de Funcas, es la situación de la que partían y cómo se comportaba su economía en los años de desenfreno inmobiliario a principios de siglo. “España, y algo menos Italia, padecieron una burbuja de crédito con unos precios y una actividad de construcción inflada por los préstamos”, explica Torres, que añade que “la política financiera fue más prudente en otros países, como Alemania, de ahí el desacople de ciclos de construcción”. Sin embargo, el experto de Funcas advierte que “las tornas han cambiado en el periodo más reciente, siendo el mercado alemán el que más se acerca a una situación de sobrecalentamiento”. Mientras, para España el problema actual con la vivienda es “de escasez de oferta, a diferencia de la época de la burbuja”.
En el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España creen que las principales causas que están limitando la construcción de vivienda nueva son la falta de suelo y sus elevados costes, la falta de financiación pública y privada, el aumento de los tipos de interés y la burocracia en los planes urbanísticos. “La crisis financiera de 2008 supuso un hundimiento en la construcción tan fuerte que cuando llegó la pandemia aún no se había recuperado. A día de hoy en España se construyen dos viviendas al año por cada 1.000 habitantes, mientras que hace 40 años eran el triple”, señala la presidenta del CSCAE, Marta Vall-llossera.
Por su parte, la secretaria general de la Asociación de Promotores Constructores de España (APCE), Beatriz Toribio, señala dos de las quejas más recurrentes del sector, la “gran falta de suelo finalista [listo para construir]” y “lo complicado que es conseguir una licencia, que puede llegar hasta los 18 meses”. Toribio apela a la modificación de la Ley de Suelo que el Gobierno ha llevado ya al Congreso, pero pide fijar la vista más allá: “Donde tenemos que mirar es en aquellos países en los que hay política de vivienda, y siempre se pone a la capital de Austria como ejemplo por el parque de vivienda asequible que tiene. Es una ciudad que tiene un presupuesto de vivienda igual al que tiene toda España”, afirma.
Se busca mano de obra
Otro asunto que ayuda a explicar las dificultades de España para construir más, coinciden todos los consultados, es la escasez de mano de obra en el sector. Pedro Fernández Alén, presidente de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), habla de una situación “especialmente sensible” y pide seguir el ejemplo de potencias europeas como Países Bajos, Italia o Francia, donde se han aplicado políticas para industrializar el sector, aumentar su productividad y que sea menos dependiente de la mano de obra.
Sergio Estela, secretario general del Sector de la Construcción de UGT-FICA, señala que uno de los principales escollos es la falta de relevo generacional en la construcción. “Ya nadie quiere dedicarse a este sector, ni inmigrantes, ni personas nacidas en España. Falta mucha gente en el oficio y no solo albañiles, fontaneros y carpinteros, sino jefe de obras o arquitectos”, afirma el representante sindical.
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