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TRIBUNA

Una escritura clara como el agua

Vidia Naipaul ha sido hasta ahora escritor de culto en nuestro país, y digo hasta ahora porque gracias a su flamante Premio Nobel quizá deje de serlo. En los países anglosajones es un escritor sobradamente conocido, y sus libros son de lectura obligatoria en numerosas universidades.

Aquí, su descubridor, Ángel Lucía, y el equipo de la editorial Debate me impulsaron a la aventura de traducirle. Traducir a Vidia Naipaul no es fácil, por mucho que él insista en que su prosa es clara como el agua, que ciertamente lo es, en su irónico desdeño del sentido del humor, cuando toda su obra está permeada por el sentido del humor, en que la novela ha muerto, cuando toda su obra es una narración.

Quizá no sea el momento más adecuado para hacer hincapié en los múltiples libros que Vidia Naipaul ha escrito sobre el islam. También los ha escrito sobre el hinduísmo, por ejemplo, en el transcurso de sus viajes, dando siempre una visión clara, distanciada pero al mismo tiempo cálida, de sus experiencias de viajero, porque sus libros de viajes se centran, como él mismo dice, en las personas, en los pueblos, no en las opiniones.

Flora Casas es traductora de diferentes obras de V. S. Naipaul para la editorial Debate.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de octubre de 2001