Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Tropas estadounidenses llegan a una base militar de Uzbekistán

La ex república soviética cede a EE UU su espacio aéreo y una base para la operación contra los talibán

Uzbekistán prestará a Estados Unidos una ayuda limitada, que incluye el uso de un solo aeródromo militar, para apoyar con misiones humanitarias o de rescate la operación contra los focos terroristas en Afganistán. Uzbekistán no quiere que su territorio sea utilizado por Washington para operaciones de infantería o como base de bombardeos. Ésta fue la posición que el presidente de Uzbekistán, Islam Karímov, expresó ayer al término de su entrevista con el secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, quien hizo una escala de cuatro horas en Tashkent.

En frases donde ninguna palabra carecía de sentido, Karímov dejó claro que las garantías de seguridad son el factor determinante del grado de apoyo uzbeko a Washington. El líder de Uzbekistán no cerró ninguna posibilidad para el futuro de su colaboración en temas de seguridad con el Pentágono, pero, a fecha de ayer, no se salió ni un ápice del marco establecido por el presidente de Rusia, Vladímir Putin, para la colaboración de Rusia y los países asociados en la Comunidad de Estados Independientes (CEI) con EE UU.

Rumsfeld quiso dejar constancia de que su interés por Uzbekistán había comenzado antes del 11 de septiembre, pero el hábil Karímov mostró más preocupación por el mañana que por el ayer. "Queremos garantías de que mañana no nos encontraremos solos con la amenaza terrorista", afirmó el líder uzbeko, cuando su interlocutor estadounidense se había marchado del suntuoso palacio donde fue recibido. "Queremos saber de forma exacta que no nos utilizarán, porque cualquier país que se meta en la lucha antiterrorista hoy debe saber que no se quedará solo ante la amenaza", agregó.

Según el acuerdo perfilado ayer, Uzbekistán prestará el espacio aéreo para los vuelos de EE UU, incrementará la colaboración con los servicios de inteligencia de Washington y facilitará uno de sus aeropuertos con todas sus comunicaciones y equipos para basar en él aviones y helicópteros de transporte destinados a misiones humanitarias y de salvamento. El número de soldados que se trasladarán a Uzbekistán será de menos de 100 personas, aseguró Karímov. Pero, según fuentes norteamericanas, ya se están desplazando a la zona 1.000 soldados de la décima División de Montaña con base en Fort Drum (Nueva York).

El líder uzbeko se negó a dar el nombre del aeropuerto donde llegarán los soldados estadounidenses al señalar que está próximo al emplazamiento de las misiones a realizar y a 500 kilómetros de Tashkent. Al parecer, se trata del aeródromo militar de Janabad, usado por la aviación soviética en la guerra de Afganistán y que está cerca de la ciudad de Quarshi, al sureste del país. El aeropuerto, usado por el Ejército uzbeko, se está acondicionando para acoger a los aparatos estadounidenses.

"Transporte limitado"

Se trata de un "transporte limitado", que se regulará mediante un "documento jurídico" bilateral. Este documento "formulará las obligaciones mutuas y las garantías a Uzbekistán en materia de defensa del territorio y población", explicó Karímov. Washington no ha dado a Uzbekistán "ninguna garantía" de seguridad y aparentemente tampoco se plantea tener bases en territorio de este país, según dijo Karímov.

En presencia de Rumsfeld, Karimov afirmó que Uzbekistán no ha madurado todavía en lo que se refiere a operaciones especiales. "Estados Unidos", aseguró, "tiene acuerdos con muchos países donde tiene tropas y sus bases en esos países tienen una estatuto jurídico y una finalidad que responde a los intereses de los dos Estados". "Los intereses de Uzbekistán están determinados por las circunstancias físicas y por la cercanía a los territorios donde están las bases de los terroristas", señaló Karímov, que añadió que no había debatido con Rumsfeld la posibilidad de bases militares en Uzbekistán. "Se tienen que cultivar muchos melones antes de poder debatir ese tema. No estamos dispuestos a instalar bases estadounidenses para que mañana la Duma [el Parlamento de Rusia] lo incluya en el orden del día". Con el mismo cuidado que trató de no provocar la suspicacia de la élite política de Rusia, Karímov dejó abiertos todos los caminos para las relaciones con Washington. Trató además de demostrar que Uzbekistán no está implicado en los conflictos bélicos en Afganistán.

El presidente matizó que antes de comenzar a usar el aeropuerto, Uzbekistán y EE UU deben firmar el documento que determina obligaciones y garantías mutuas. Karímov, que procede duramente contra la oposición islámica en su país, se definió a sí mismo como "musulmán" y dijo que ni ha renunciado ni renunciará a su fe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de octubre de 2001