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La caravana humanitaria empieza a entregar la ayuda en Colombia

Los cooperantes se alejan de la zona peligrosa de enfrentamientos

El río Magdalena en ese tramo es escenario de enfrentamientos entre paramilitares y guerrilla, aunque informaciones surgidas en España sobre posibles relaciones de algunos cooperantes con el entorno de ETA han abierto una nueva polémica y avivado de nuevo la tensión.

El periplo de la caravana es una muestra de las paradojas en las que se explica Colombia. El miércoles, la descarga de la ayuda se hizo en Moralitos, aldea situada frente al puerto de Morales, con fuerte presencia de paramilitares de ultraderecha. A Moralitos bajan guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) cada ocho o diez días a hostigar al comando de policía que hay en la ribera opuesta. Los mismos policías que repelen los ataques fueron los que custodiaron la descarga de la ayuda transportada por la caravana y que fue llevada a Mico Ahumado en cinco camiones dispuestos por los 100 campesinos que recibieron a los cooperantes.

Una vez internados en la zona, las amenazas y presiones disminuyeron. Gonzalo González, portavoz del grupo, anunció que, de vuelta a Bogotá, lo que ocurrirá dentro de 10 días, denunciarán 'las presiones recibidas'. La tranquilidad que parece retornar puede hacer que todo vuelva a su cauce. Y 'todo' es el trabajo de otras organizaciones de cooperación internacionales que, ante las protestas que generó la caravana en poblaciones como San Pablo o Cantagallo, decidieron suspender reuniones y entregas de ayuda.. 'Lo más probable es que la gente nos hubiera confundido y no nos hubieran dejado trabajar', confesaba en Barrancabermeja un cooperante.

Además de estos problemas, la caravana se puede encontrar a la vuelta a Bogotá con un clima enrarecido, ya que desde ayer los medios de comunicación colombianos están reproduciendo una información publicada en España que, con escaso respaldo, asegura que la organización de la expedición es cercana al entorno político de ETA. Descontextualizada y tratada como verdad incuestionable, esta información está alimentando la tesis de los grupos civiles del entorno paramilitar que, en un comunicado, aseguraban el miércoles que la caravana tiene nexos con el ELN, guerrilla con la que el Gobierno de Andrés Pastrana acaba de romper las negociaciones para establecer una Zona de Encuentro desmilitarizada precisamente en el sur de Bolívar.

La suspensión de negociaciones y la inmediata reactivación de los cargos penales en contra de la cúpula guerrillera ha supuesto una cruenta respuesta del grupo subversivo. Ayer, un ataque del ELN a la estación de policía de San Francisco, en el departamento de Antioquia, dejó tres menores muertos y al menos 35 heridos. Otro comando del ELN atacó en Granada, en el mismo departamento, pero no causó daños ni víctimas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de agosto de 2001