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Francia y Alemania bloquean el calendario de ampliación de la UE

Los Quince dicen que la entrada de nuevos países es 'irreversible' a pesar del 'no' irlandés

Durante la cumbre de Niza, los Quince suscribieron su deseo de que esas negociaciones terminaran en 2002, de forma que los países candidatos que hubieran superado los requisitos pudieran participar en las elecciones al Parlamento Europeo previstas para 2004. Ahora, y tras el no irlandés al nuevo Tratado de la UE, los Quince querían ir más lejos en la cumbre de Gotemburgo para dejar claro su decidido compromiso con la ampliación.

Por eso, Suecia propuso que todos se comprometieran por escrito a que las negociaciones con los países mejor preparados concluyeran a finales de 2002. 'No es deseable una fecha global', afirmó el primer ministro francés, Lionel Jospin, para quien es 'inoportuno' hablar de un calendario concreto. En términos similares se expresó su colega alemán, Joschka Fischer, aunque agregó que ojalá 'puedan ingresar los primeros en 2003'. 'Por mí, podía ser mañana', comentó Fischer. El canciller Gerhard Schröder se limitó a decir que 'el proceso seguirá sin atrasos', pero alertó de que una fecha fija propiciará un relajo pernicioso en los candidatos. Los dos países, como Bélgica, entre otros, prefirieron remitirse a lo acordado en Niza sin avanzar en mayores concreciones.

A pesar de que la ministra sueca de Exteriores, Anna Lindh, afirmó que 'hay un fuerte apoyo para fijar un calendario para las negociaciones', lo cierto es que en las conclusiones de la cumbre que se difundirán hoy sólo está prevista la referencia a la participación en las elecciones de 2004 para los países que hayan suscrito los tratados de adhesión, aunque los eurodiputados no tendrán derecho de voto hasta que esos tratados no hayan sido ratificados por todos los Estados, con lo que las primeras incorporaciones de hecho no se producirían hasta finales de 2004 o comienzos de 2005, lo que enerva a países con negociaciones avanzadas como Chequia, Hungría, Estonia o Eslovenia.

Las posiciones de Francia y Alemania se comprenden mejor teniendo en cuenta que ambos países, los más afectados por la ampliación, tendrán elecciones el año próximo. Francia no quiere que antes de sus elecciones se negocie el capítulo de la política agrícola común, el más sensible para los franceses.

La sesión de la cumbre europea se inició con el mea culpa del primer ministro irlandés, Bertie Ahern, quien se declaró 'profundamente decepcionado' por el resultado del referéndum irlandés, pero enseguida añadió que ni siquiera los partidarios del no dijeron estar en contra de la ampliación, aunque su triunfo la deja en entredicho. Ahern pidió a todos 'un periodo de reflexión' para buscar entre todos una solución mediante un segundo referéndum.

De otro lado, el estreno internacional del nuevo primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, estuvo rodeado de polémica. En la cena de los líderes europeos del jueves con George Bush, Berlusconi hizo un incendiario discurso contra el comunismo. Ayer, Fischer fue preguntado por la opinión que le merecía Berlusconi. 'La tengo, pero no la voy a explicar', respondió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de junio de 2001