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Piqué acusa a los gobiernos francés y alemán de poner dificultades

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, no se privó ayer de aprovechar el debate sobre la conveniencia o no de poner un término concreto a las negociaciones de adhesión para acusar a Francia y Alemania de estar dificultando la ampliación de la Unión Europea. 'España ha aprobado , pero Francia y Alemania se han manifestado en contra. Solamente ellos se oponen, si se me permite la expresión', afirmó el ministro.

Sus palabras tuvieron un tono innegable de revancha por las tensiones vividas durante los dos últimos meses, en que Francia y Alemania lograron aislar la estrategia de defensa de los fondos regionales montada por España con la denuncia de que Piqué intentaba bloquear la ampliación.

Y a pesar de que el presidente del Gobierno, José María Aznar, que suscribió con su puño y letra la estrategia fallida, mantuvo ayer un largo aparte con el canciller alemán, Gerhard Schröder, y le habló ostensiblemente al oído al primer ministro francés, Lionel Jospin, mientras se hacía la 'foto de familia', el ministro español se mostró poco dispuesto a bajar su dedo acusador. Ni siquiera cuando se le comentó que otros países, como Austria u Holanda, parecían compartir las mismas dudas sobre la fijación de la fecha.

Concluir cuanto antes

'Cada país ha ido introduciendo sus matices', dijo Piqué, 'pero a mí no me consta más oposición que la de Francia, que estaba dispuesta a aceptar que las negociaciones deben concluir 'cuanto antes', y la de Alemania, que es contraria a cualquier mención'. El ministro sólo se mostró conciliador cuando afirmó: 'En definitiva, no hay tanta diferencia entre las dos posiciones, porque todos aceptamos que los nuevos miembros deberían estar dentro de la Unión para cuando se celebren las elecciones de diputados al Parlamento Europeo en el año 2004, y eso será casi imposible si las negociaciones no concluyen a finales de 2002'.

El ministro también afirmó que, aunque el debate de los fondos regionales adquiriría más urgencia si hoy se aprobara la fecha-objetivo, España no siente ninguna necesidad de que sus pretensiones sean reconocidas por los Quince en Gotemburgo. 'Sólo queríamos que el problema estuviera sobre la mesa, y eso ya se ha conseguido. Ojalá lo resolvamos durante nuestra presidencia, aunque también nos gustaría cerrar el capítulo de la política agrícola', dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de junio de 2001