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La vitamina C genera en el tubo de ensayo sustancias que dañan el ADN

La vitamina C tiene un conocido efecto protector del ADN, pero los científicos acaban de demostrar que, al menos en el tubo de ensayo, también genera unos compuestos que dañan el ADN y son capaces, en teoría, de provocar mutaciones potencialmente cancerígenas. Este doble efecto paradójico puede explicar que, en los ensayos clínicos realizados hasta la fecha, la vitamina C haya mostrado poca o nula eficacia en la prevención del cáncer.

'Es posible que la razón de que la vitamina C no funcione en la prevención del cáncer sea que causa tanto daño como evita, pero por el momento esto no es más que una especulación', señala Ian Blair, investigador de la Universidad de Pensilvania y principal autor del estudio que publica hoy la prestigiosa revista científica Science.

Las frutas y las verduras, que contienen vitamina C, tienen un demostrado efecto preventivo del cáncer, pero Blair no cree que pueda atribuirse a la vitamina C en solitario. 'Es la dieta en su conjunto lo que es importante, y no un componente aislado', señala el científico en Science.

Sin embargo, Blair es extremadamente cauto sobre las implicaciones que su trabajo pudiera tener en materia de dietética y suplementos vitamínicos.

'Por el amor de Dios, no digan que la vitamina C causa cáncer', pidió ayer el científico a la agencia Reuters. Blair repitió que el estudio se había hecho en el tubo de ensayo, y no en personas ni en células vivas. El científico explicó: 'El hallazgo esencial es que la vitamina C puede hacer cosas buenas y cosas malas. Y hemos averiguado cuáles son las malas. Por lo que respecta al impacto del trabajo, creo que dirige la atención de la gente al hecho de que no se puede sustituir una buena dieta con balas mágicas como la vitamina C'.

Arthur Grollman, director del Laboratorio de Biología Química en la Universidad del Estado de Nueva York, en Stony Brook, fue un poco más lejos en sus declaraciones: 'Habría que tomar muchas más precauciones con el uso de los suplementos vitamínicos, y hay que insistir en tener pruebas reales de que suponen un beneficio antes de tomarlos'.

Arthur Grollman añadió: 'La consecuencia real y seria es que la vitamina C podría contribuir a causar daños en el ADN que podrían causar cáncer. El trabajo añade evidencias de que la vitamina C podría suponer un riesgo significativo'.

La dosis diaria recomendada de vitamina C es de 60 miligramos, y muchos suplementos superan esa dosis con creces.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de junio de 2001