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LA SITUACIÓN EN EL PAÍS VASCO

Un paquete bomba causa heridas graves al periodista Gorka Landaburu

La víctima del primer atentado tras las elecciones sufrió anteriormente amenazas y agresiones

Gorka Landaburu no quiso abrir la correspondencia al llegar el lunes por la noche a casa porque se encontraba cansado después de haber trabajado el 'día después' de las elecciones vascas. Cuando repasó los envíos, su escolta le inquirió por un amplio paquete postal envuelto en plástico retráctil transparente, pero el periodista de Cambio 16 no le dio importancia por tratarse de la revista de Elkargi (una sociedad vasca que avala proyectos empresariales) que recibía periódicamente en su domicilio.

Ayer por la mañana, sobre las 10.20, Landaburu decidió abrir la correspondencia. Una fuerte explosión le sorprendió en el momento de desempaquetar la revista. Le ocasionó heridas graves en el rostro, el torso y las dos manos. El periodista, que se encontraba solo en el momento del atentado, aguantó la deflagración sin perder nunca la consciencia, pese a quedar con la cara ensangrentada y las manos destrozadas por el explosivo. Al escuchar el estallido, un familiar que comparte otra de las viviendas del mismo edificio, en el casco antiguo de Zarautz, corrió en su auxilio y llamó a las asistencias sanitarias, que le prestaron las primeras atenciones antes de trasladarlo con urgencia al Hospital Nuestra Señora de Aránzazu de San Sebastián.

Landaburu llegó al centro sanitario en aparente buen estado de ánimo y tuvo incluso fuerzas para tranquilizar a sus familiares, amigos y compañeros desplazados al conocer la noticia. Poco después llegó su esposa, Marina Salegi, que fue trasladada en un coche de la Guardia Municipal de Zarautz junto a la alcaldesa de esta localidad, Maite Etxaniz (EA).

El primer atentado de ETA después de las elecciones autonómicas vascas hirió de gravedad al periodista, ocasionándole la amputación completa del dedo pulgar de la mano derecha y la pérdida parcial de la región palmar, así como la mutilación de la mitad del dedo índice, que los servicios médicos lograron reconstruir, según detalla el parte médico del hospital. En la mano izquierda presenta estallido del cuarto dedo y pérdida de las falanges distales de tres dedos. Además, sufre heridas múltiples en la cara, con hemorragia intraocular en el ojo izquierdo, y en el abdomen.

Pintadas y 'cócteles'

La última víctima de ETA es un conocido periodista que trabaja indistintamente para medios de comunicación españoles y franceses, tanto escritos como audiovisuales. Nacido en París hace 49 años, hijo de quien fuera diputado por el PNV durante la República y vicepresidente del Gobierno vasco en el exilio, Javier de Landaburu, Gorka es colaborador de Radio France, delegado de Cambio 16 y corresponsal de Canal Sur en el País Vasco, y participa en una tertulia radiofónica que dirige Luis del Olmo en Onda Cero. Miembro de la Coordinadora Gesto por la Paz, fue uno de los impulsores del lazo azul, símbolo con el que la sociedad vasca reclamó, en 1993, la liberación del empresario Julio Iglesias Zamora. Es hermano de Ander Landaburu, delegado del diario EL PAÍS en el País Vasco.

Antes de sufrir este atentado, Landaburu recibió ataques contra su domicilio y amenazas personales del entorno violento en varias ocasiones. En septiembre de 1995 le apedrearon la vivienda y realizaron pintadas en la fachada, y en octubre de 1998 los proetarras lanzaron cócteles mólotov contra su casa que ocasionaron daños materiales. Recientemente le fue asignada una escolta policial, tras aparecer información sobre él en manos de un comando de ETA.

Landaburu recibió ayer la solidaridad de numerosas instituciones y entidades, así como el apoyo de compañeros y medios de comunicación. En el centro hospitalario fue visitado, entre otros, por el lehendakari en funciones, Juan José Ibarretxe, que llegó acompañado del consejero de Sanidad, Gabriel Inclán; el subdelegado del Gobierno en Guipúzcoa, Juan Antonio Foncillas; el alcalde de San Sebastián, el socialista Odón Elorza, y dirigentes de todos los partidos democráticos.

La Ertzaintza, por su parte, inició tras el atentado las investigaciones para analizar los restos del explosivo. Según Interior, el artefacto utilizado contenía una pequeña cantidad de explosivo de 'baja intensidad, posiblemente pólvora', y estaba oculto en un sobre de la sociedad de garantía recíproca Elkargi que fue depositado en el buzón de su domicilio. La Jefatura de Correos y Telégrafos de Guipúzcoa comunicó que el envío no fue distribuido por sus servicios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de mayo de 2001