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El cierre de una red de academias deja en la calle a 15.000 alumnos

El 90% de los estudiantes pagó la matrícula con un crédito

Los 15.000 alumnos de Aula Magna -una empresa que comenzó a funcionar en 1997 con el objetivo de impartir formación presencial y a distancia para preparar oposiciones y exámenes oficiales- están en la calle. El pasado miércoles, el administrador de la empresa, Arturo Uribe, echó el cierre a los 19 centros que tiene en todo el país por una situación que define como 'técnicamente de quiebra'. Dos días después, el viernes, presentaba un expediente de regulación de empleo que afectaba a sus 153 trabajadores.

'El mayor problema es que el 90% de los alumnos tiene suscrito un crédito con una financiera [en su mayor parte con Finanzia y Cofidis] y tienen que seguir pagando la deuda por unas clases que han dejado de recibir', aseguró Pilar Riera, secretaria de la Junta Arbitral del Ayuntamiento de Barcelona (93 4027841), donde Aula Magna ha derivado a los alumnos afectados para que presenten sus reclamaciones por estar adherida a ella. Ya han recibido unas 500 denuncias, a pesar de que muchos alumnos no se han enterado porque los cursos, que oscilaban entre 150.000 y 200.000 pesetas- eran a distancia

Uribe reconoce un endeudamiento de unos 500 millones de pesetas: 400 con medios de comunicación por publicidad, 36 millones que de nóminas impagadas 'desde febrero' y el resto con acreedores y la seguridad social. No contabiliza los casi 1.000 millones de pesetas en créditos que los alumnos -'en algunos casos sin saberlo', según Riera- han solicitado al formalizar la matrícula fundamentalmente con dos financieras: Finanzia y Cofidis.

Finanzia no quiso facilitar el número de alumnos que le han solicitado un crédito, pero CC OO calcula que en total son unos 700 millones de pesetas. El director financiero de Cofidis, Tomás Milá, asegura que ellos cuentan con un volumen total de 200 millones de pesestas. Ambas financieras se reunirán el jueves para buscar una solución. Pero dejaron claro que los préstamos son 'directamente a los alumnos' por lo que tienen que seguir pagando.

Uribe asegura que viene buscando desde octubre pasado una solución para sacar a flote la empresa. Primero intentando que otras empresas del sector (CEAC y el Club Internacional del Libro) compraran parte de Aula Magna, después con los distintos medios de comunicación acreedores. Pero terminaron dando su negativa por lo que Uribe solicitó un crédito de 200 millones que le fue denegado el pasado 25 de abril. Su intención ahora es que los trabajadores -a los dice haber ofrecido los derechos de los cursos y los activos de la empresa- se agrupen entre sí por centros para seguir dando clases a los alumnos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de mayo de 2001