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Gehry critica el mantenimiento del Guggenheim tras aparecer manchas

El museo anuncia que limpiará el titanio de la fachada en primavera

La prensa norteamericana mira con lupa al museo bilbaíno desde que se anunció la construcción de un nuevo museo de la Fundación Guggenheim en Nueva York, una nube de titanio de 45 pisos de altura, que también diseñará Frank Gehry. Las manchas aparecidas en algunas planchas de titanio del Guggeheim bilbaíno han motivado el interés de The New York Times, que ayer publicó una información sobre una cuestión que hasta ahora no ha merecido una gota de tinta en la prensa vasca.

En declaraciones al diario neoyorquino, Gehry achaca la suciedad del titanio a la apatía de la constructora, que se negó a limpiar los paneles del brillante material antes de la inauguración del museo, tal como él 'rogó', y se confiesa 'frustrado' por la situación tres años después.

El director del museo bilbaíno, Juan Ignacio Vidarte, aseguró ayer que antes de la apertura del museo, el 19 de octubre de 1997, debatieron con Gehry la posibilidad de limpiar las manchas que habían aparecido en algunas planchas de titanio por la suciedad de la obra, pero finalmente la idea fue desechada. Año y medio costó colocar las 42.875 planchas de titanio que recubren el emblemático edificio.

Vidarte asegura que en ese momento sólo contaban con un sistema de limpieza, el que proporcionó Timet, la fabricante de las planchas de titanio, 'que requería un enorme coste, no ofrecía una solución a medio ni largo plazo y nos sometía a la esclavitud de tener que recurrir siempre a ellos para la limpieza, porque se negaban a transferirnos la tecnología'.

El museo contrató entonces a Inasmet, un centro tecnológico guipuzcoano especializado en el tratamiento de metales, que es el que ha estudiado la causa de la suciedad y ha desarrollado un producto que permite la limpieza del titanio fácilmente, utilizando escaladores para sortear los insólitos volúmenes del edificio diseñado por Gehry. El Guggenheim bilbaíno ha pagado 14,5 millones de pesetas a Inasmet por el estudio de las manchas y el desarrollo de este producto para adecentar el titanio. El director de la pinacoteca ha asegurado que en primavera limpiarán por primera vez este material imperecedero que recubre gran parte de la fachada.

Curiosamente, sólo están sucias las planchas de titanio que no se mojan por la lluvia, porque la sequedad permite que el silicio que flota en el aire se deposite, formando chorretones de suciedad de apariencia similar al óxido. Donde más visibles son las manchas es en la fachada trasera del museo, la que da a la ría del Nervión.

'Como era un problema puramente estético, nosotros hemos preferido esperar a desarrollar en el país una tecnología que nos permitiera limpiar el titanio de forma funcional, económica y sencilla', destaca Vidarte, quien niega rotundamente que el material se haya oxidado, como aseguraba recientemente The Philadelphia Inquirer, en una información que ha causado tal revuelo que hasta Gehry ha reculado y aseguraba ayer a The New York Times que quizá no utilice el titanio en el nuevo museo neoyorquino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de enero de 2001