Carlos Fuentes considera que América Latina debe volver su mirada a Europa

El escritor participa en EE UU en un simposio sobre el diálogo entre las dos orillas

América Latina debe volver sus ojos a Europa para seguir el modelo alternativo al capitalismo salvaje y contrarrestar su dependencia de Estados Unidos, según Carlos Fuentes. El riesgo de no tomar esa distancia con respecto al poderoso vecino del norte es la amenaza del retorno de la tradición dictatorial, como respuesta a un régimen económico injusto. El escritor expuso esta opinión en un simposio en el Dartmouth College (New Hampshire) organizado por el Trans-Atlantic Project, un programa de diálogo multidisciplinar entre ambas orillas del Atlántico.

Carlos Fuentes es un perfecto representante de la tradición del intelectual y escritor latinoamericano que siente la responsabilidad moral, cultural, civil y política de intervenir en los debates de su tiempo. Fuentes es un asiduo en las reuniones del Trans-Atlantic Project, concebido por Julio Ortega, de la Universidad de Brown, como foro de ideas y diálogo entre ambas orillas del Atlántico. Dartmouth y Brown son dos de los ocho integrantes de la Ivy League, las grandes universidades del este de Estados Unidos, que este lunes y martes han sido anfitrionas de la quinta reunión del Proyecto, dedicado a las migraciones y la cultura y la construcción de la marginalidad, en su cita del lunes en Dartmouth, en la pequeña localidad de Hannover (New Hampshire).Fuentes mantiene que el mundo en que vivimos es un mundo migratorio, y que cada vez lo va a ser más. Los emigrantes llevan a otros mundos el suyo propio y en el caso de los hispanos en Estados Unidos, un mundo que se resiste a la asimilación. Esta resistencia es unas veces una defensa del débil, que le ancla en la inmovilidad, y otra veces una decisión consciente de defender sin complejos una cultura con una personalidad singular.

Emigración

En la reunión de Dartmouth se habló de la ola emigrante de mexicanos a Nueva York, un fenómeno reciente en esa ciudad, que tiene ahora mismo a más de medio millón de mexicanos en el área de influencia de la Gran Manzana, en su casi totalidad indocumentados, segun el cónsul Jorge Pinto. Ulises Juan Zevallos, de Dartmouth, reveló que los indígenas de la emigración andina a Estados Unidos y Europa (en España los peruanos son el segundo grupo nacional de inmigrantes, tras los marroquíes) se adaptan mejor al éxodo por su multilingüismo (español y lenguas autóctonas) y porque se liberan de la opresión racial, mientras que las clases medias y medias bajas, que en sus países de origen tienen una posición relativamente dominante en la pirámide social, caen en la escala del país de acogida, lo que les provoca un trauma paralizador.En esta reunión se planteó por primera vez la relación de España con África y cómo hay un pasado casi olvidado de interés por el continente negro en la cultura hispana que es posible revivir al aire de situaciones contemporáneas.

Gustavo Mejía, de la Universidad de Connecticut State, introdujo una faceta completamente nueva en el Proyecto Trasatlántico, la de la relación de España y América Latina con África, con su tradición literaria (de Roberto Arlt a Ángel Ganivet) y que busca ahora territorios compartidos que explorar. De momento se va a analizar relaciones con la política y la resolución de conflictos, con la transición española como modelo para algunos países africanos, en particular Suráfrica.

Para Carlos Fuentes, el que la diáspora de México, la relación África-España-Latinoamérica y la emigración andina se junten en la misma mesa constituye "una constelación mágica" propia de una cultura que debe volver a levantarse. "Con la pérdida de la relación con España y Europa fuimos victimizados por la potencia hegemónica del continente", dijo en Dartmouth el ensayista de El espejo enterrado. "Latinoamérica debe volver sus ojos a Europa, que nos da la alternativa al capitalismo salvaje, donde el mercado no es un fin en sí mismo sino el medio para conseguir justicia y desarrollo". En América Latina, "los éxitos de la macroeconomía no repercuten en la microeconomía y eso amenaza con el retorno a la tradicion dictatorial".

"Lo que tenemos los latinoamericanos es una unidad cultural que puede ser la base para una comunidad política a más largo plazo", subraya el escritor mexicano. "Debemos compensar nuestra dependencia de Estados Unidos estableciendo unos vínculos más estrechos con Europa".

En la vertiente estrictamente cultural de la jornada del lunes, dedicada al tema de Monstruos, Transgresores, Locos. Construcciones de la marginalidad, Julio Ortega exploró el Caliban de La tempestad, de Shakespeare; Monstserrat Ordóñez de la Universidad de Los Andes (Bogotá), presentó al catalán Ramón Viñes, un ser real convertido en personaje de los tres últimos capítulos de Cien años de soledad, y Douglas Moody disertó sobre Frankestein.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 21 de noviembre de 2000.

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