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El miedo al contagio acaba con las reservas de agua mineral

Miquel Noguer

Reunión con los vecinos

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El brote de legionelosis de Barcelona, sin foco conocido, afecta ya a 33 personas

La Barceloneta vive horas de angustia. Ayer por la mañana era habitual ver grupos de vecinos hablando por la calle. El brote de legionelosis estaba en todas las bocas. Las tertulias son una escena frecuente en el barrio, uno de los más populares de Barcelona por sus restaurantes, sus pescadores y la playa. Sus vecinos se relacionan como en los pueblos y todo el mundo se conoce. Pero el tema de las conversaciones sí salió ayer de la normalidad. "Me han dicho que la infección es culpa del agua del grifo", explicaba alarmado un vecino a quien otro, mejor informado, le replicaba que el peligro salía de "estos tubos del aire acondicionado". Una mujer irrumpió en la conversación. "¿Cómo quieres que el bicho salga de los aparatos de aire acondicionado si aquí nadie tiene cacharros de estos?"

La cesta de la compra también se vio modificada por el brote infeccioso. Algunos de los colmados del barrio agotaron sus reservas de agua mineral. El miedo de los vecinos a que la legionella pudiera desarrollarse en depósitos de agua les impulsó a acaparar cuántas más garrafas mejor.

La incertidumbre acerca del origen real del brote de legionelosis también alimentó muchas conversaciones. El hecho que las zonas húmedas y el agua pulverizada sean algunos de los medios de propagación de la bacteria desató innumerables teorías populares acerca del origen del foco infeccioso. "En el paseo Joan de Borbó están haciendo unas obras que me huelen muy mal" explicaba un vecino ayer por la tarde. Estos trabajos han dejado al descubierto unas tuberías de agua que levantan sospechas en el barrio. "Con lo oxidadas que están, de allí puede salir cualquier cosa". Otros relacionan el brote de legionelosis con la proliferación de insectos observada durante las últimas semanas. "Algunas tardes hay una auténtica nube de bichos", aseguraba otra vecina.

Los mensajes tranquilizadores de las autoridades no conseguían alejar los falsos rumores de la calle que hablaban de una gran epidemia e incontables muertos por el brote de legionella. Por la tarde, representantes del Ayuntamiento de Barcelona, de la Generalitat y del Hospital del Mar se reunieron con la Asociación de Vecinos en un acto informativo que sirvió para calmar los ánimos de muchos. Horas antes, los vecinos se habían quejado de la falta de información oficial. "Aquí nadie nos explica nada. Sólo sabemos lo que nos decís vosotros", se quejaba una vendedora ante un pequeño grupo de periodistas. Este sentimiento de abandono es bastante frecuente entre los vecinos, que se quejan de que las autoridades ven en el barrio de la Barceloneta una especie de puerta trasera de Barcelona. Una charcutera del mercado se mostraba ayer "poco sorprendida" por el brote infeccioso que ha afectado a la Barceloneta: "Aquí siempre ha venido a parar toda la porquería de Barcelona".

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Sobre la firma

Miquel Noguer
Es director de la edición Cataluña de EL PAÍS, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona, ha trabajado en la redacción de Barcelona en Sociedad y Política, posición desde la que ha cubierto buena parte de los acontecimientos del proceso soberanista.

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