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Editorial:

Crisis de confianza

Argentina atraviesa una crisis de confianza que puede tener graves repercusiones económicas regionales e incluso planetarias. El plan de choque presentado recientemente por el presidente De la Rúa trata de enviar una señal contundente a los mercados financieros, que están castigando a una economía que, aunque atraviese graves dificultades, hace esfuerzos para salir adelante y preservar el régimen de convertibilidad con el dólar -que tanto gusta a esos mercados- pese a la devastadora sobrevaloración de la divisa estadounidense. Argentina tiene una deuda exterior equivalente a un 50% de su PIB, pero al mismo tiempo, una banca privada saneada. Este año las exportaciones deben aumentar de forma significativa para salir del estancamiento en el año 2001 y recuperar la senda del crecimiento.De la Rúa ha revisado y eliminado algunos impuestos, ha suprimido el sistema estatal de jubilación y congelado el gasto público durante al menos cinco años, para recibir una nueva asistencia del FMI. Esto es, durísimas medidas de ajuste económico. Pero las disposiciones adoptadas por el Gobierno central no bastan cuando las provincias no las siguen y, sobre todo, cuando falla la política social. La tradicional desigualdad social se ha visto acentuada hasta lo insoportable por la política de cambio fijo entre el peso y el dólar. La protesta social ha terminado por estallar. Los problemas de orden público, que se iniciaron en el noroeste del país, se van extendiendo. La congelación del gasto público no va a favorecer la superación de una crisis social difícilmente controlable, que amenaza con una huelga general.

Y, sin embargo, Argentina, que superó la difícil crisis de 1997-1998, posiblemente no tenga otra salida que la de aguantar. Dolarizada la economía, una marcha atrás tendría costes económicos y sociales superiores en términos de devaluación del peso y, sobre todo, de credibilidad ante los inversores nacionales y extranjeros. Pero ninguna economía puede mantenerse cuando los préstamos en dólares que en ella se hacen cuestan diez puntos más que los tipos de interés de Estados Unidos, y con unos precios que son ya inalcanzables para una parte importante de la población y alejan al turismo. La recuperación de la confianza debe acompañarse de medidas sociales. Ésa es la complicada tarea de De la Rúa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de noviembre de 2000