Homenaje español a Zedillo

La exposición El mundo de Carlos V, de la España medieval al Siglo de Oro, y la presencia de la reina Sofía en su inauguración constituyen fundamentalmente un homenaje del Gobierno y de la Monarquía españoles al presidente de México, Ernesto Zedillo, por su estrecha colaboración en asuntos esenciales, concretamente en política antiterrorista. Para subrayar ese carácter, ha quedado abierta antes del cambio de Administración, que se efectuará el primero del próximo mes de diciembre con la investidu-ra del presidente electo Vicente Fox, del conservador Partido de Acción Nacional (PAN).

La política de extradiciones a España de miembros de ETA refugiados en México sufrió un cambio radical desde la llegada de Ernesto Zedillo (1994-diciembre de 2000) a la presidencia. Eludiendo el Tratado Bilateral de Extradición de 1978 y las posteriores modificaciones, cuyo desarrollo retrasaba por años la entrega, el Ejecutivo mexicano aplicó la Ley de Población a los etarras reclamados por Madrid. De hecho, ha sido una entrega de policía a policía en 19 casos. Óscar Cadena fue extraditado el 17 del pasado mes de febrero, y está pendiente el proceso contra Lázaro Galarza.

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Una reflexión atribuida al presidente Ernesto Zedillo Ponce de León explica la determinación de su colaboración con la política antiterrorista del Gobierno de José María Aznar: "¿Cómo voy a contribuir a la desmembración de España apellidándome Ponce de León?".

Consejos

No sólo el entendimiento mexicano-español ha sido excelente en ese campo. España ayudó decisivamente a México durante las complejas negociaciones que llevaron a la firma del Tratado de Libre Comercio entre el país latinoamericano y la Unión Europea. "Los españoles nos aconsejaban cómo y cuándo actuar cuando las cosas se ponían difíciles con los alemanes o los franceses, por ejemplo", comenta un diplomático mexicano que participó en el proceso hacia la firma del acuerdo.La coordinación se amplió también en el caso de Cuba, y fue patente en los discursos de Aznar y de Zedillo durante la Cumbre Iberoamericana desarrollada hace dos años en La Habana. En un sustancial cambio de la política exterior de México hacia la isla gobernada por Fidel Castro, el presidente Zedillo leyó uno de los discursos más duros contra la revolución, en sintonía con la postura sostenida con el Gobierno español. Hasta la llegada de la Administración de Zedillo, la posición de los anteriores gobiernos había sido de defensa a ultranza en todos los foros.

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