Arata Isozaki diseña un biombo que abrirá Bilbao a la ría

El arquitecto Arata Isozaki, autor del Palau Sant Jordi para los Juegos Olímpicos de Barcelona, presentó ayer el proyecto definitivo de un conjunto de edificios colocados a modo de "biombo", en palabras del japonés, que pretende convertir en la puerta del ensanche de Bilbao hacia la ría del Nervión. Isozaki atea (puerta, en euskera), como denominan a la obra sus promotores, se levantará en la misma orilla sobre la que se cimenta la transformación de la ciudad, una zona dedicada antaño a instalaciones portuarias e industriales. La puerta ideada por Isozaki estará a menos de un kilómetro del Museo Guggenheim.Isozaki ha ideado un conjunto arquitectónico marcado por la diversidad, explicó en la conferencia de prensa que ofreció ayer tarde en el palacio Euskalduna. Diversidad de materiales, pues los siete edificios combinarán materiales como la piedra, el ladrillo y el cristal; y de usos, porque albergarán 280 viviendas, oficinas y comercios. Dos de los edificios son una enorme puerta -de 22 alturas, unos 80 metros-, entre los cuales habrá una gran escalinata que enlazará con una pasarela peatonal sobre el Nervión diseñada por Santiago Calatrava.

Los cinco edificios que crearán el biombo forman un enorme espacio urbano, una plaza abierta a toda la ciudadanía. Habitar las 280 viviendas estará en cambio al alcance de unos pocos, dada la espectacular revalorización que ha sufrido el entorno de la ría por el efecto Guggenheim. Este espacio estará rodeado, en dos de sus lados, por sendas fachadas del antiguo depósito franco, en ruina desde hace años.

El arquitecto, autor también del Museo del Hombre en A Coruña, recordó que la zona dejará de ser el lugar "solitario" e inhóspito que es hoy; se convertirá en un animado escenario de convivencia ciudadana. Hacer realidad el proyecto de Isozaki costará 15.000 millones de pesetas. Vizcaína de Edificaciones busca socios y, según fuentes de la empresa, el BBVA y La Caixa financiarán la operación a partes "casi iguales". Las obras, que comenzarán posiblemente el año próximo, durarán tres años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0014, 14 de septiembre de 2000.