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APOYO AL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA

España aporta 17.500 millones, la mayor donación de los Quince

Camino pedregoso

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué y Camps, parecía contento. España había organizado el encuentro del grupo de países donantes, el primero con consecuencias prácticas, después de numerosos tanteos y reuniones exploratorias, y existía una cuasi unanimidad sobre la conveniencia de apoyar el Plan Colombia. En este primer encuentro, casi se ha conseguido el 12% de la cantidad total que el plan pretende invertir en Colombia, unos 7.500 millones de dólares (1,3 billones de pesetas). España ya había decidido un sustancial aporte, que ayer se concretó en 100 millones de dólares (17.500 millones de pesetas), destinados a inversión social y proyectos de desarrollo, la mayor aportación entre los Quince. Según el ministro, esta disposición económica y política de apoyar el proceso de paz puede "servir de acicate y de ejemplo para otros países y organizaciones", y así completar el resto de los 1.500 millones de dólares que aún debe reunir la comunidad internacional. Los otros 5.000 millones saldrían, según el Gobierno de Andrés Pastrana, de las arcas de Colombia.

Pero no será un dinero que se entrega mirando para otro lado. Piqué insistió especialmente en la necesidad de una comisión de seguimiento, coordinada por el BID e integrada por "un grupo de países y organizaciones internacionales que tuvieran esa vocación", para velar por el buen uso del dinero.

Aunque la complejidad del conflicto colombiano augura un proceso de paz "largo y plagado de dificultades", el ministro insistió en que el decidido apoyo internacional garantiza que el Plan Colombia genere frutos positivos en breve. Piqué aseguró que España apoya el plan porque ataca las causas profundas del conflicto y supera con creces la faceta represiva de los cultivos ilícitos. En este sentido, el ministro se declaró convencido de que la lucha armada contra las organizaciones de narcotraficantes es un complemento eficaz e inevitable de la inversión social, habida cuenta la peligrosidad de los carteles de las drogas. Comentó que le parece "una ingenuidad pasmosa" no actuar "con toda la fuerza" en la represión de las mafias, como parte clave del proceso de paz, cuando surgieron en la rueda de prensa las reticencias, encabezadas por ONG y sindicatos, por la ayuda militar estadounidense para la erradicación de cultivos ilícitos. España, dijo, ya está cooperando con los sistemas jurídico y policial colombianos para dificultar el tránsito y el consumo masivo de drogas a este lado del Atlántico.

Piqué hizo estas declaraciones flanqueado por el canciller (ministro de Asuntos Exteriores) colombiano, Guillermo Fernández; Enrique Iglesias, presidente del BID, y Jan Egeland, asesor del secretario general de la ONU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de julio de 2000