MEDIO AMBIENTE

Arousa vive un año de protestas por unos depósitos de gasolina

Los mariscadores temen que vertidos accidentales estropeen la ría gallega

Santiago de Compostela - 22 ene 2000 - 23:00 UTC

Los promotores del conflicto lo presentan como una revuelta del marisco contra la gasolina. Desde hace un año, la comarca de la Ría de Arousa -unos 150.000 habitantes repartidos entre las provincias de Pontevedra y A Coruña- ha vivido las mayores movilizaciones sociales de su historia para impedir la licencia de apertura junto al mar de unos depósitos que almacenarán 80.000 metros cúbicos de hidrocarburos.

El alcalde socialista de Vilagarcía de Arousa (Pontevedra, 33.000 habitantes) firmó el pasado día 10 la licencia que autoriza a construir 14 depósitos que almacenarán 80.000 metros cúbicos de hidrocarburos y productos químicos en un lugar de la costa próximo al casco urbano. Pero ni el alcalde ni su partido están entusiasmados con el proyecto. De hecho, en esa misma zona el Ayuntamiento pensaba construir un paseo marítimo, para lo que el Gobierno del PSOE se había comprometido a ceder 800 millones de pesetas.La ministra de Medio Ambiente, Isabel Tocino, canceló el plan y la Autoridad Portuaria de Vilargacía, también dirigida por militantes de su partido y propietaria de los terrenos, decidió cedérselos a su principal cliente, Finsa, una empresa de aglomerados de madera. La industria necesita los tanques para guardar los hidrocarburos que abastecen a su planta de cogeneración energética, así como los productos químicos que emplea en su proceso de producción.

"La ría está en peligro", fue la advertencia que corrió de pueblo en pueblo en 1997, cuando se conocieron los planes de Finsa. Y la gente se tomó la amenaza muy en serio, como lo prueban las decenas de miles de personas que se han manifestado en los últimos meses.

Entre los más sensibilizados estuvieron desde el principio los propietarios de las 2.300 bateas de mejillón que salpican las apacibles aguas de la ría. Pero también se han sumado pescadores y mariscadores -grupos curtidos en conflictos que no siempre se resuelven con palabras-, ecologistas, asociaciones vecinales y, según sus críticos, los que siempre se apuntan a todas las batallas.

23.000 familias

"Ésta es la ría con la mayor riqueza marítima de Europa", alega Xaquín Rubido, portavoz de la Plataforma por la Defensa da Ría, "hay 23.000 familias que viven del mar, la producción de marisco aumenta cada año y tiene que haber otras alternativas para instalar los tanques en un lugar donde un vertido o un accidente causasen menos daño. Porque no son sólo los depósitos, sino el tráfico de buques que van a generar".

El alcalde apela a los numerosos informes técnicos del Gobierno central, de la Xunta y del propio Ayuntamiento avalando la seguridad de las instalaciones. "El proyecto es legal, ha sido revisado por muchísimas personas y yo no tengo más opción que autorizarlo", dice Gago. "Lo que no se puede es sembrar una alarma injustificada, porque desde hace años Finsa tiene depósitos en el puerto y con muchas menos medidas de seguridad". Pero los argumentos no disipan el miedo de muchos trabajadores del mar, que volverán a la lucha el próximo 28 con una jornada de paro general.

Hasta ahora, la protesta había transcurrido en paz, pero el pasado martes grupos de encapuchados se apoderaron de las calles de Vilagarcía, la emprendieron con farolas, bancos y estatuas y se enfrentaron a la policía en una batalla campal. Fueron detenidas 12 personas, entre ellas, algunos con antecedentes por acciones similares en Galicia.

El conflicto, que por una vez ha juntado a ecologistas y gentes del mar, amenaza con entrar en su fase más dura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 22 de enero de 2000.

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