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50 cuadros definen el arte virreinal peruano

El Museo de América expone la pintura religiosa de la escuela cuzqueña desde el XVII

Los claustros del Museo de América, de Madrid ( avenida de los Reyes Católicos, 6, junto al faro de Moncloa), están ocupados por las imágenes artísticas de los virreinatos de América en los siglos XVII y XVIII. La exposición Perú, fe y arte en el virreinato, organizada por CajaSur e inaugurada ayer, está formada por 51 cuadros que se presentan en España por primera vez, con las muestras más representativas de la escuela cuzqueña virreinal. La muestra coincide con el montaje de Los Siglos de Oro en los virreinatos de América, con 171 piezas entre 1550 y 1700.

El ciclo de exposiciones de CajaSur, con la colaboración del Gobierno de Perú, se inició con los tesoros del Ecuador antiguo (oro y plata precolombino), siguió con la tradición y sentimiento en la platería peruana, desde la época preincaica al virreinato, y terminará el próximo mes de octubre con los maestros contemporáneos de Perú. La muestra presentada ayer en el Museo de América, tras su paso por Córdoba y Sevilla, completa la visión histórica y a partir del 18 de febrero se montará en Roma con motivo del Jubileo 2000.El comisario de la exposición, Luis Hurtado, declaró ayer que se había reunido un conjunto de 51 pinturas sobre la escuela cuzqueña virreinal que es difícil que vuelva a salir de Perú. Entre los préstamos figuran las 27 obras del coleccionista y diplomático Celso Pastor de la Torre, junto con los lienzos que proceden de los museos Nacional de Arqueología del Perú, Pedro de Osma y de Arte de Lima.

El claustro de la primera planta del Museo de América permite seguir el proceso de mestizaje cultural en la producción pictórica del virreinato del Perú en las escuelas de Lima, Arequipa, y sobre todo Cuzco. La fusión cultural de dos mundos aparece en estos grandes lienzos, la mayoría anónimos, aunque figuran los artistas indígenas Diego Quispe Tito y Pedro Díaz, donde se rastrea las influencias de artistas españoles, sobre todo Zurbarán y Luis de Morales, a partir del XVII, además de italianos como Bernardo Bitti y Angelino Medoro, y otros autores flamencos. Cuzco, fundado por los españoles en 1534, se convirtió en una de las capitales del barroco. Luis Hurtado recordó ayer el dicho de que "cada cuadro tiene su estampa" para comentar la difusión de los grabados que llegan a América como una forma de evangelización.Los motivos religiosos, en impresos y en las pinturas religiosas del taller de grandes maestros, se transforman en las manos de los artistas indígenas, que incorporan, sobre todo en los fondos de los cuadros, motivos propios con adornos florales, vestimenta, decoración y edificios arquitectónicos que no son reales. El arte virreinal peruano aporta una perspectiva singular y la aplicación de pan de oro brocateado, como se aprecia en las obras de los maestros Diego Quispe Tito, Basilio Santa Cruz Pumacallao, Marcos Zapata y Basilio Pacheco. Sobre todo este proceso escriben en el catálogo los historiadores Luis Enrique Tord y Celso Pastor de la Torre.

De los 51 cuadros expuestos, 40 han sido sometidos previamente a limpieza y restauración por su deterioro. Gracias a esta labor se ha podido identificar una de las obras de Quispe Tito, titulada La huida a Egipto, la única que está firmada, al aparecer en el reverso de la tela.

Algunos aspectos de la iconografía religiosa que aparecen en esta escuela cuzqueña, como el Cristo de los Temblores, devoción en la zona sísmica de Cuzco; los motivos sobre Santa Rosa de Lima y la Trinidad trifacial, y las singulares imágenes del ángel arcabucero, con los atuendos (arcabuz, casco, sombrero, armadura) de los conquistadores, aparecen también en la exposición Los siglos de oro en los virreinatos de América, proyectada por Jonathan Brown y comisariada por Joaquín Bérchez, que sigue abierta desde el 23 de noviembre. Los dos montajes se complementan -están abiertos hasta el 13 de febrero- al ver obras atribuidas a Quispe Tito y el conjunto de Ezcaray de 10 ángeles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de enero de 2000