La voz que consoló a Alberti
Menese comenzó cantando las Soleares del que nunca fue a Granada, en un homenaje personal a Rafael Alberti, de quien fue amigo desde que se conocieron en 1967 en Roma. Del encuentro quedaron 20 versos que el poeta escribió a la voz del cantaor, "una voz que me vino de lejos" y le consolaría.No sé si la voz de Menese es la más adecuada para el consuelo. Son una voz y un cante, los suyos, que normalmente hieren, desazonan, hostigan. Menese es un cantaor de acento hosco, que tira siempre a revolver las conciencias. Su cante no es placentero, aunque pueda parecerlo ocasionalmente cuando se remansa en estilos como la bellísima nana dedicada a uno de sus hijos.
Pero es la excepción, no la regla. Esta noche, sin megafonía en la sala, oímos la voz de Menese natural, redonda, a la que el toque de Enrique Melchor hizo un acompañamiento respetuoso y delicado. Más que nunca el cantaor se centró en una serie de cantes que se encuentran olvidados o en trance de estarlo pronto: la citada nana, caracoles, rondeña, polo, mariana, petenera. Por siguiriyas y por toná nos estremeció de nuevo la voz terrible del cantaor.
Recital de José Menese
Con la guitarra de Enrique Melchor. Anfiteatro del Colegio de Médicos. Madrid, 29 de octubre


























































