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Muñoz Puelles gana el Premio Nacional de Literatura Infantil

'Óscar y el león de correos' es la obra galardonada del autor valenciano

Vicente Muñoz Puelles obtuvo ayer el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, dotado con dos millones y medio de pesetas, por su obra destinada a lectores de seis años Óscar y el león de correos. El escritor valenciano, que simultanea diversos géneros novelescos como el erótico, el infantil o el histórico, se mostró ayer sorprendido por el premio, y especialmente satisfecho por el reconocimiento a un "texto tan pequeño".

Pequeño porque no supera las 60 páginas impresas, pero no porque el escritor de 51 años relegue el género a un segundo plano. De hecho, el ganador del Premio de la Sonrisa Vertical de 1980 por Anacaonda considera que la escritura para niños es un complicado ejercicio de "concisión, tanto estilística como temática", necesario para su práctica literaria. "En periodos regulares, cada cuatro o cinco años, necesito liberarme un poco de la tensión de la edad adulta", comenta con humor Muñoz Puelles.Y en esa edad de la cincuentena,el autor de La emperatriz Eugenia en Zululandia, Premio Azorín de 1993, ha rescatado los recuerdos de la fachada de la oficina central de Correos de Valencia. Allí, siendo niño, depositaba las cartas de sus padres en las fauces abiertas de dos leones de latón, que aún hoy funcionan como buzones. Lo que no dejaba de ser un juego causaba pánico al crío, por el temor a que "los leones cerraran sus fauces".

Óscar y el león de correos (Anaya) se alimenta de esos recuerdos para ofrecer una "historia de superación del miedo", explica el autor. "El protagonista llega a esconder las cartas para no pasar por ese trance". Al final, el niño descubre que a otros también les pasaba lo mismo, como a su propio padre cuando era un crío. "Por lo visto, ese miedo era bastante corriente en el barrio, porque me encuentro ahora con vecinos de entonces y me cuentan que les sucedía lo mismo que a Óscar", añade entre sonrisas el escritor.

A diferencia del género infantil, que cultiva como un "ejercicio de concisión deliberada", la literatura juvenil que escribe Muñoz Puelles responde a su afición, manifiesta a lo largo de sus 25 libros, por la recreación de escenarios exóticos.

Director de una colección erótica de la editorial La Máscara, el escritor valenciano, casado y con dos hijos, dice que la novela erótica le parece "un poco infantil o deliberadamente ingenua", en el sentido de que narra las "hazañas eróticas que no han ocurrido". "Sade cuenta monstruosidades, pero no te las crees", subraya a modo de ejemplo. Esa "profunda ingenuidad" a la que se refiere emparenta el género erótico con el infantil y juvenil, y también con el de terror, pues éste trata de "atemorizar" y el primero de "exitar", añade Muñoz Puelles.

Autor de La curvatura del empeine, libro con el que Tusquets celebró los 100 títulos de su colección La Sonrisa Vertical y en el que reinventa la vida del artista francés Pierre Molinier, que se declaró "lesbiano", Muñoz Puelles considera Huellas en la nieve (Anaya-Muchnik) como su novela más redonda. "Es con la que más me identifico, la más autobiográfica, aunque aparezco siempre camuflado", señala el escritor de El cráneo de Goya y Sombras paralelas, entre otros libros.

Óscar y el león de correos, el mejor libro infantil y juvenil editado el pasado año, según el Ministerio de Cultura, se ha publicado en castellano, catalán, euskera y gallego. Atlas sentimentala, escrita en euskera por Patxi Zubizarreta, así como la novela en gallego Memorias dun raposo, de Antonio Reigosa, y El misterio de Velázquez, de Eliacer Cansino, han quedado finalistas. El jurado estuvo presidido por el director general del Libro, Fernando Lanzas, e integrado por Xosè Ramón Barreiro, Juan Cruz, Victoria Alsina, Ángel Guache, Alejandra Vallejo, Juan Bonilla y Alejandro Gándara.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de octubre de 1999