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NEUROLOGÍA

Un estudio vincula el ataque cerebral silencioso a la depresión

Alerta con las depresiones de las personas mayores. Investigadores americanos han descubierto una conexión entre la depresión de personas de más de 50 años y el ataque cerebral silencioso, una anomalía del cerebro que puede conducir a un ataque cerebral. El estudio, dirigido por el psiquiatra del Centro Médico de la Universidad de Duke (Estados Unidos)David C. Steffens y que ha publicado Stroke: Journal for the American Heart Association, recomienda que las personas mayores que padecen depresión se sometan a un análisis para evaluar el riesgo de sufrir esta patología.Un ataque cerebral silencioso tiene lugar cuando pequeños vasos del cerebro se bloquean o se rompen. Y se denomina silencioso porque no va acompañado de los síntomas clásicos del ataque cerebral, como dolores fuertes de cabeza, mareo o pérdida de habilidades motoras. A menudo, las personas ni siquiera se dan cuenta de que han sufrido un ataque. Con el tiempo, estos vasos más pequeños son incapaces de aportar sangre u oxígeno al cerebro, y las células mueren. Finalmente, el paciente puede desarrollar problemas de memoria o de concentración e incluso presentar dificultades para caminar.

"La depresión puede indicar la presencia de pequeñas oclusiones en los vasos sanguíneos del cerebro que podrían advertir de un posible ataque antes de que suceda", asegura David C. Steffens, quien considera necesario hacer un seguimiento de las personas mayores que padecen una depresión, ya que ésta puede indicar incluso que ya ha tenido lugar el ataque silencioso.

Lesión en ganglios basales

Aunque algunos estudios anteriores indicaron la existencia de un vínculo entre la depresión y el daño cerebral, la mayoría eran de pequeño alcance. El de Duke ha examinado a más de 3.660 ancianos, a los que se les realizó una resonancia magnética. Cada persona respondió también a un cuestionario para medir los síntomas depresivos experimentados la semana anterior a la prueba.Los ataques cerebrales silenciosos se localizaron por las lesiones en los ganglios basales, también denominados materia gris subcortical. Situados en la parte interna, estos ganglios actúan como una estación repetidora entre las diferentes partes del cerebro, mediante la producción de sustancias químicas como la serotonina y la norepinefrina. Dichas sustancias regulan el área del cerebro conocida como córtex, donde se procesa la información. El número de pequeñas lesiones, inferiores a tres milímetros de diámetro, estaba significativamente asociado con los síntomas depresivos.

Los científicos reconocen que es necesario profundizar en el tema para ver si estos pacientes padecen el riesgo de sufrir ataques más fuertes, demencias vasculares, pérdida de memoria y otros problemas cognitivos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de octubre de 1999