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La policía protege a una magrebí a la que el padre quiere casar a la fuerza

Una joven marroquí de 19 años de Salt (Girona) se ha rebelado contra la obediencia paterna y contra una atávica costumbre de su país de origen. Los Mossos d"Esquadra, la policía autonómica catalana, la protegen desde hace dos semanas para evitar que su padre pueda obligarla a contraer matrimonio en Marruecos con un hombre de 45 años a quien no conoce a cambio de una dote. La joven tiene novio formal en Salt.La joven, que trabaja en un bar de la población y tiene novio en el barrio, recibió con una mezcla de sorpresa y desconfianza el anuncio paterno de un inminente viaje a Marruecos con el propósito de pasar unos días con sus abuelos. Posteriormente, supo por boca de su madre que la pretensión de su progenitor iba por otros derroteros. Estaba decidido a casarla con un desconocido de 45 años.

La fotografía de su futuro esposo, mostrada con admiración por su padre para hacerla entrar en razón, la convenció de la necesidad de rebelarse y luchar con todas sus fuerzas contra el destino que se había trazado para ella. La chica, apoyada por sus amigos y su novio, acudió inmediatamente a denunciar el caso al juzgado de guardia y el juez le concedió protección policial permanente.

Agentes de los Mossos d"Esquadra la dejan a la puerta del bar en el que trabaja como camarera y la acompañan en las salidas en las que no puede contar con la protección de sus amigos.

"Intromisión"

La joven marroquí dejó el domicilio familiar un día después de conocer las intenciones del cabeza de familia y desde entonces reside en casa de unos amigos. El padre considera que la policía comete una "intromisión" en una decisión estrictamente familiar y parece no haber cejado en su propósito. La joven mantiene que miembros de su familia continúan presionándola y que la han amenazado con llevarla a Marruecos "viva o muerta". El cabeza de familia ha mostrado siempre un talante autoritario con su hija y, según explica ésta, llegaba a encerrarla en su habitación para zanjar cualquier discusión.

La muchacha, que tiene en regla los permisos de trabajo y residencia, afirma con estupefacción que el hombre con el que pretenden casarla supera en edad a su padre y que, además, es polígamo, puesto que ya ha contraído matrimonio con tres mujeres por el rito musulmán. Al parecer, se trata de un hombre de buena posición que está dispuesto a ofrecer una elevada suma para arreglar un nuevo casamiento que le permita establecerse en España.

La policía autonómica ofrece vigilancia a más de 40 mujeres de las comarcas de Girona que se sienten amenazadas.

Entre ellas se cuentan, según fuentes policiales, algunas inmigrantes norteafricanas que han denunciado situaciones de enorme sometimiento conyugal. Los Mossos consideran que estas actitudes, quizá más toleradas en sus culturas, chocan con la igualdad de derechos de la mujer que preconizan las leyes occidentales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de octubre de 1999