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'La metamorfosis' fue mal traducida

La metamorfosis se tradujo mal. Tanto el título como el texto. Así lo cree el catedrático Jordi Llovet, director de la edición de las Obras Completas de Franz Kafka. Piensa Llovet que había dos problemas fundamentales en las anteriores traducciones del escritor al castellano: "El primero es que las versiones que hasta ahora se habían ido publicando eran malas y algunas incluso estaban hechas a partir de las traducciones americanas de los años treinta. Pero hay algo peor, y es que todas esas traducciones están hechas sobre la base de las ediciones de Max Brod, que son completamente fantasiosas, sobre todo por lo que se refiere a los relatos cortos". Y afirma: "Cuando aparezca el tercer volumen de las Obras Completas, que recoge las narraciones, el lector va a descubrir a otro Kafka".De hecho, Kafka pidió a Brod que quemara sus manuscritos. Brod no cumplió la voluntad expresa de su amigo. Llovet lo interpreta de la siguiente manera: "Kafka escribía como razón básica de su existencia. Pidió a Brod que quemara sus escritos porque para él no tenían ningún sentido una vez muerto. Para él, escritura y existencia forman un todo; mientras vivió, escribió, y escribiendo, fue. Es decir, hay un juego dialéctico complicado entre esta valoración de su propia literatura como forma de ser y la voluntad que tuvo, las muchas preocupaciones que se tomó para publicar varios libros y para que fueran conocidos. Y cuando uno recibe ese legado... Es muy de agradecer que Brod lo salvase. ¡Pero debería haberlo editado bien!".

Hace muchos años que Llovet, traductor también de Kafka al catalán, se preocupa por las versiones erróneas del escritor. ¿Por qué La transformación y no, como hasta ahora, La metamorfosis? "Es el título exacto y así lo traduje. Y no debí de equivocarme mucho cuando años después leí que Borges había traducido el mismo libro, que el editor le puso La metamorfosis y que Borges siempre lo había considerado un título equivocado. El título correcto le da un carácter de narración doméstica, urbana y biográfica, y no mitológica. La nueva versión inglesa también sigue este criterio, en inglés es The transformation; o sea, que son las dos únicas ediciones que llevan el título correcto".

El responsable de la edición de estas Obras Completas considera que hay dos Kafka: "Hay un Kafka existencialista en las novelas El proceso y El castillo, y otro en la primera novela, El desaparecido (conocida hasta ahora como Amérika), donde se revela la influencia de Dickens. Es un Kafka heredero de la tradición dickensiana de Pickwick, flaubertiana, satírica y paródica. Uno de sus libros de cabecera era precisamente Bouvard et Pécuchet, que le parecía extraordinario".

Un autor humorístico

Para el mismo autor, La transformación era muy divertida. Llovet recuerda: "Con Kafka hay que ir cum grano salis porque siempre ha predominado la lectura siniestra, lúgubre, asfixiante, y no el Kafka que yo llamaría humorístico en el buen sentido de la palabra, irónico, con una enorme capacidad de distanciamiento respecto a los problemas que estaba detectando y diagnosticando".

En la Checoslovaquia que Llovet visitó, anterior a la caída del régimen comunista, Kafka era ninguneado. Daba la impresión de que el Estado comunista tomaba la probable lectura de sus textos como un análisis y una crítica parabólica avant la lettre del Estado comunista. Llovet cree: "Kafka interpreta cualquier forma de totalitarismo, de supremacía de lo público y lo común respecto a lo privado, de los aparatos sobre la libertad individual. Su crítica vale tanto para las formas de ese totalitarismo disimulado que es el capitalismo (más las actuales que las de hace 70 años) como para el tipo de dominio del individuo que plantea el Estado totalitario comunista. Siempre será incómodo para esos dos extremos ideológicos".

Pero, a juicio de Llovet, Kafka no es ningún pionero en la tradición de protesta contra el imperio de la ley opresiva: "Tiene referencias en Kleist, en Dickens, en Robert Walser, en Chéjov...", observa. En todo caso, afirma: "Su grandeza es haber sido capaz de detectar y narrar esos conflictos entre individuo y colectividad de acuerdo con la circunstancia concreta de una fase avanzada del capitalismo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de septiembre de 1999