La Comisión Europea dice que la crisis de la dioxina "puede ser mundial"

Agencias

La crisis de la dioxina "podría no ser sólo un problema belga, sino mundial", aseguró ayer la Comisión Europea (CE), que propuso excluir la carne de vacuno del embargo que recae desde hace tres meses sobre las exportaciones de carne y huevos de ese país. Bélgica presentó ayer un informe al Comité Veterinario Permanente de la UE sobre los análisis realizados desde el principio de la crisis, que comenzó en mayo, cuando el Gobierno belga retiró de la circulación miles de pollos y huevos posiblemente contaminados con dioxina, un compuesto cancerígeno en altas dosis.Según los datos de las autoridades belgas, en el 1% de las pruebas se ha encontrado un contenido superior al nivel de 200 nanogramos de PCB (aceite industrial precursor de la dioxina) por gramo, límite máximo que se considera tolerable.

Un portavoz comunitario afirmó que la mayor parte de la carne afectada actualmente no se encuentra ligada al escándalo provocado por la contaminación de grasas de la empresa Verkest, destinadas a la producción de alimentos para el ganado. El problema principal procede, según el portavoz, de explotaciones situadas cerca de complejos industriales. "Es sabido desde hace tiempo que los incineradores emiten dioxina, y eso es algo que ocurre no sólo en Bélgica o en la Unión Europea, sino en todo el mundo", precisó.

Bélgica pidió también a los representantes veterinarios que excluyan la carne de vacuno de las restricciones impuestas a raíz de la crisis, ya que en ese sector apenas ha habido casos de contaminación. La demanda es apoyada por la Comisión Europea, que presentará una propuesta en ese sentido a los representantes veterinarios, quienes mañana emitirán su voto. Las autoridades belgas ya habían pedido el mes pasado que se eximiera a las exportaciones de terneros y de animales de granjas ecológicas de la obligación de certificar las carnes, debido a la escasez de casos positivos detectados. Esa petición fue, sin embargo, rechazada debido a las reticencias mostradas por algunos países, entre ellos España.

Por otra parte, el Gobierno del ex primer ministro Jean-Luc Dehaene -que sufrió el estallido de la crisis y debió abandonar el Gobierno tras las elecciones del 13 de junio- ya conocía perfectamente la situación de sus granjas antes de las crisis, según publicó ayer el periódico Le Soir. El Gobierno, según el matutino, recibió en marzo pasado un informe "demoledor" de una consultora, en el que se advertía del "descontrol" que sufrían los servicios de inspección alimentaria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 21 de septiembre de 1999.

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